Cientos son los cubanos que quedaron varados en México tras el fin de la política pies secos/pies mojados, pero para los 90 que se encuentran detenidos en la Estación Migratoria Siglo XXI, en Tapachula, y para sus familiares en Estados Unidos, el sueño americano se ha convertido en una pesadilla de extorsiones y desapariciones. Una espera contra toda esperanza.

“Durante semanas nos ha estado llamando una persona para pedirnos dinero si queremos ver nuevamente a nuestros familiares”, dice la madre de uno de los varados que pide no ser identificada para proteger a su hijo.

La mujer, que vive en Miami, relata cómo media hora después de recibir una llamada de su hijo desde la Estación Migratoria el teléfono volvía a sonar desde diferentes números de México.

La voz al otro lado del aparato se identificaba como “abogado Padilla”.

“Intentaba averiguar el nombre de nuestros familiares y nos decía que podía ayudarnos a sacarlos de allí a cambio de una suma de dinero”, cuenta.

Para Yuniel, un cubano varado en el sur de México, los responsables de esas llamadas son los mismos agentes del Instituto Nacional de Migración (INM).

“Todos sabemos que los funcionarios de migración tienen alguna manera de conocer los números a los que se llama en Estados Unidos. De alguna forma, ellos averiguan los números y después aprovechan para extorsionar a la familia”, comenta.

Los teléfonos habilitados para llamadas internacionales en la Estación Migratoria son públicos, pero al menos tres familiares de distintos migrantes consultados afirmaron haber recibido llamadas en las que supuestos funcionarios les pedían dinero a cambio de la libertad de los cubanos.

“Tememos por su suerte, están en manos de mafiosos. La semana pasada se ‘desaparecieron’ de la misma prisión tres cubanos. Hasta hoy nadie sabe nada de ellos”, afirma la madre del migrante cubano.

Una funcionaria del INM confirmó a el Nuevo Herald que en estos momentos se encuentran 90 cubanos en la Estación Migratoria Siglo XXI. De ellos, 59 solicitaron amparo ante un juez y 23 solicitaron refugio a las autoridades mexicanas. Los ocho restantes se encuentran esperando la decisión de la embajada cubana en ese país. En caso de que La Habana los reconozca como ciudadanos deberán ser deportados según los convenios migratorios entre ambas naciones.

Sobre la ausencia, desde el pasado miércoles, de tres cubanos (Armando Daniel Tejeda, Daniel Benet Báez y Yosvany Leyva Velázquez) la funcionaria dijo que se trataba de una fuga, por lo que no se los considera como desaparecidos. Hasta el momento los familiares de los cubanos desconocen el paradero de los migrantes.

“Dos de ellos habían solicitado refugio y uno tenía previsto el juicio de amparo. Ambos se fugaron y se dio parte a las instancias correspondientes”, agregó la funcionaria.

Fueron los mismos migrantes en Siglo XXI quienes descubrieron que faltaban tres cubanos y ante el silencio de las autoridades comenzaron una protesta que fue reprimida brutalmente, según los varados. La policía y el ejército mexicano participaron en el sofoco de la revuelta.

“Los golpearon, les quitaron las cobijas y los colchones, obligándolos a dormir en literas de cemento. Los vigilan y los mantienen presos como si fueran delincuentes”, denunció la madre del migrante.

“Mi hijo puede desaparecer, como mismo han desaparecido esos”, agrega.

Un grupo de once cubanos fue secuestrado la semana pasada por una banda criminal y posteriormente fueron liberados bajo condiciones no aclaradas en Reynosa, en el norte de México.

La corrupción campea en Tapachula, según el testimonio de Yuniel, uno de los varados, quien lleva más de un mes esperando un salvoconducto para continuar hacia el norte de México.

“Recibir dinero del exterior es imposible sin mediaciones”, explica el migrante. Al no contar con el visado correspondiente, las transferencias hechas por Western Union son cobradas por lugareños que se adjudican una comisión de un 5% por la transacción.

La esperanza de que el presidente Donald Trump reinstaure la política de pies secos/pies mojados o declare una amnistía para los cubanos varados se encuentra cada vez más lejos, según Yuniel, y eso a pesar de que el número de cubanos que llega a México desde Centroamérica “ha caído en picada”.

“Solo me queda entregarme a las autoridades y pedir asilo político. Ya no tengo nada que perder porque todo lo he perdido”, dice.

Algunos familiares en Estados Unidos que han contratado servicios legales en Tapachula para evitar la repatriación de los varados se quejan de la lentitud de los procesos e incluso de estafas.

“El abogado José Roberto Escobar Ross interpuso, supuestamente, un recurso de amparo para que nuestros familiares no fueran repatriados a Cuba. Nos exigió el pago de $120. Hasta el día de hoy siguen detenidos”, dice en Miami Karla Ramírez, novia de uno de los retenidos en Tapachula.

Escobar, vía telefónica, explicó que tiene en sus manos los 59 recursos de amparo para cubanos y que se encuentra haciendo todo lo posible para que salgan en libertad cuanto antes.

“El juez le dio a Migración tres días para solucionar el caso de los cubanos pero hasta ahora no vemos respuesta, ni siquiera los han liberado”, dijo.

La funcionaria del INM dejó claro que no habrá liberación hasta que no se haya celebrado el juicio y un juez determine la suerte de los cubanos.

“No es culpa del INM que estén detenidos. Por ley, estas personas no pueden ser liberadas hasta que no se celebre el juicio. A México le cuesta que estas personas estén ahí, hay que alimentarlos, cuidarlos y demás”, añadió.

En el caso de los cubanos que pidieron refugio, la Comisión Nacional de Ayuda al Refugiado es la que se encarga de analizar sus casos.

Para Ramírez, se trata de una maniobra: “Están buscando dilatar todo lo posible su liberación para que no les quede otro remedio que regresar a Cuba o soltar dinero. Es un infierno lo que nos toca vivir a los cubanos”.

Este artículo forma parte de un convenio entre el Nuevo Herald y 14ymedio

EL NUEVO HERALD

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