Selectivamente, el régimen de Nicolás Maduro comienza a acceder acerca de adoptar posturas racionales en cuanto al trato con los países vecinos que se han manifestado como contrarios a que el régimen se mantenga en el poder por la fuerza de las armas y que han colaborado para ayudar, de alguna forma, a realizar acopio y envío de ayuda humanitaria a los ciudadanos en territorio venezolano.

Una de las primeras condiciones que impone el régimen de Maduro es el respeto mutuo y la no injerencia por parte de otros países en asuntos del país, sin embargo, el dictador muestra poco o ningún respeto cuando realiza su andanada de anatemas en cadena nacional contra todo el que se le antoja al mismo tiempo que invita a los cubanos y rusos a dirigir espacios dentro de Venezuela.

Uno de los más encumbrados funcionarios “rojos”, Tareck El Aissami ha anunciado la reapertura de las fronteras con la isla de Aruba y con Brasil las cuales se mantenían cerradas a raíz del intento que realizara la oposición venezolana por introducir la ayuda humanitaria hacia territorio venezolano.

El Aissami  señaló que se han desarrollado reuniones de alto nivel con funcionarios del gobierno brasileño con los cuales se ha planteado “convertir a esa frontera en una zona de paz”.

Aseveró el vicepresidente del Área Económica  que se reiniciarán “las relaciones de respeto con países hermanos” y expresó su deseo de que “se abandone la insensatez y se retome la diplomacia para conversar”.

El funcionario agregó que se mantendría el cierre de las fronteras tanto marítimas como aéreas con Colombia, Curazao y Bonaire “hasta que cesen las posiciones de hostilidad, de asedio, de facilitación a la entrada de grupos paramilitares para agredir” a Venezuela.

Desde que se iniciaron las acciones para procurar el cese de la usurpación por parte de Nicolás Maduro y su séquito así como realizar el acopio de ayuda humanitaria para los residentes en Venezuela, el gobierno arreció en los controles fronterizos hasta llegar al cierre total ya que ven  “enemigos hasta en su sombra”.

La frontera con Brasil permanecía cerrada desde el 21 de febrero, fecha en la cual el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, anunció que su gobierno se encontraba “dispuesto a colaborar” con el ingreso de la ayuda humanitaria hacia territorio venezolano.

En esa zona ocurrió la mayor expresión de la represión madurista ya que el régimen envió brigadas de Guardias Nacionales pero acompañados de “Colectivos” a fin de intimidar a los indios pemones quienes respondieron de manera valiente pero debieron replegarse hacia territorio brasileño pues las hordas chavistas se mostraban dispuestas a “imponer su ley” masacrando a quienes osaran oponérseles.

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