Solo tiene diez meses de vida y ya lo han abandonado cinco veces. A Ivor, un perro Staffordshire sordo, nadie lo comprendió en las casas por las que pasó; nadie empatizó con él. Por ello, el pasado mes de noviembre, ingresó en un RSPCA, un centro para la prevenir la crueldad contra los animales, de la ciudad canadiense de Halifax. Allí, además de recuperar la confianza en sí mismo y en los humanos, Ivor comenzó a entender el lenguaje de signos. Le enseñaron a obedecer las órdenes de «sentarse» y «venir», recoge el diario Express.co.uk.

Cuando Ellie Bromilow vio lo que había aprendido en tan poco tiempo, quedó prendada del animal y decidió adoptarlo; darle el hogar definitivo en el que Ivor ha aprendido nuevos comandos: «tumbarse», «quedarse quieto» y rodar haciendo la croqueta. Su nueva dueña asegura además que le enseñará nuevos trucos. El vídeo en que el animal muestra sus habilidades ya cuenta con más de 32.000 reproducciones en Youtube.

Browmilow cuenta en la cabecera británica que cuando su perro «aprende un nuevo comando, se pone muy contento». También asegura que no nota ninguna diferencia entre Ivor y una mascota que sí pueda oír; y confiesa que en casa le hablan mientras le hacen señas con las manos, aunque él no sea capaz de escuchar sus voces. A la hora de jugar, se decantan por actividades en las que el can tenga que utilizar su olfato y así poder desarrillarlo mucho más.

ABC

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