Antes de que Belén Aldecosea volara a su casa desde Baltimore donde asiste a la universidad, llamó dos veces a Spirit Airlines para cerciorarse de que podría llevar consigo un invitado especial: Pebbles, su hámster enana. No hay ningún problema, le dijo la aerolínea.

Sin embargo, cuando Aldecosea llegó al Aeropuerto Internacional de Baltimore, Spirit se negó a que el animalito subiera al avión.

Con sus únicos amigos a horas de distancia en la universidad, Aldecosea se encontró sola y sin saber qué hacer. Según dijo, un representante de Spirit le sugirió que descargara a Pebbles por un inodoro del aeropuerto, algo que la aerolínea niega haber dicho. Asustada y con una imperiosa necesidad de volver cuanto antes a la casa para enfrentar un problema médico, Aldecosea trató infrucuosamente de alquilar un automóvil y durante horas estuvo sufriendo antes de hacer algo impensable.

Descargó a Pebbles por el inodoro.

“Ella estaba aterrada, yo también estaba aterrada. Me horrorizaba la idea de botarla por el inodoro”, dijo Aldecosea. “Yo estaba muy nerviosa, lloraba. Me senté como 10 minutos llorando sin parar”.

Aldecosea, de 21 años y residente de Miami Beach, está considerando ahora presentar una demanda contra Spirit por las instrucciones confusas que le dio el representante y que la obligaron a tomar una angustiosa decisión con una mascota que estaba certificada por un médico como un animal que ella necesitaba como apoyo emocional. La joven compartió su historia con el Miami Herald semanas después de que el relato de un pasajero con un pavorreal que necesitaba para apoyo emocional se le negó la entrada a un vuelo de United Airlines. La historia se convirtió en viral por la Internet.

Este caso es muy diferente, dijo Adam Goodman, abogado de Aldecosea. “No se trata de un pavorreal gigante que podría incluso resultar un peligro para otros pasajeros, sino de un pequeño, inofensivo y lindo hámster que cabía en la palma de su mano”, dijo Goodman.

Derek Dombrowski, portavoz de Spirit, reconoció que la aerolínea le dijo equivocadamente a Aldecosea que se permitía que Pebbles volara con ella. El portavoz, sin embargo, negó rotundamente que un empleado de Spirit le recomendara la opción de deshacerse de la mascota en un baño del aeropuerto.

“Quiero aclarar bien que en ningún momento ninguno de nuestros agentes le sugirió a la pasajera que descargara por el inodoro al animal”, dijo Dombrowski.

La Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) dijo que no existe ningún problema para llevar hámsters en un vuelo. “Los hámsters son bienvenidos en nuestros puntos de verificación. La jaulita por lo general pasa por los rayos X mientras el dueño sujeta al animal mientras pasa por el detector de metales de modo que la criatura no se exponga a la radiación”, dijo Sari Koshetz, portavoz de la TSA.

De cualquier modo, le corresponde a las aerolíneas si permiten o no hámsters a bordo. La mayor parte de las principales aerolíneas, como American, Delta y United, no aceptan roedores por preocupaciones de seguridad y salud.

Los animales que dan apoyo emocional casi siempre son perros y gatos, pero también se incluyen ardillas y ovejas.

Aldecosea dijo que Pebbles era un animalito que de veras le daba un gran respaldo emocional y ella tiene una carta de su médico donde certifica como tal al roedor. Los hámsters enanos no crecen más de cuatro pulgadas y pesan menos de dos onzas. Un teléfono celular es más grande y dos veces más pesado.

EL NUEVO HERALD

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