Con casi todo el cuerpo forrado en gasas y con el rostro sumamente hinchado permanece recluido en la Ciudad Hospitalaria Doctor Enrique Tejera, Yorman Trejo, unos de los 98 reos de la Comandancia Policial del Estado Carabobo que resultaron quemados, durante la tragedia ocurrida en ese recinto policial el pasado miércoles, donde murieron 68 personas, según lo indicado en su cuenta de Twitter por el fiscal designado por la ANC, Tareck William Saab.

En su habitación del cuarto piso están restringidas las visitas, por lo que solo pueden ingresar turnándose, su madre, su esposa y su padre. En la entrada permanecen dos funcionarios policiales, para impedir una posible fuga.

Yorman Trejo tiene tres hijos y casi va a cumplir un año detenido, por robar un celular a una joven, junto con un amigo, que por cierto se dio a la fuga con el aparato.

Agustín Trejo, su padre, comentó que pasó un gran susto, porque pensó que su hijo había muerto en la tragedia, pero hoy le da gracias a Dios porque le conservó la vida.

El humilde hombre narró que el día del hecho, su hijo lo llamó a las 7:00 a.m. para pedirle que se fuera para la comandancia porque había un problema con los policías. Temeroso de lo que podría ocurrir, salió de inmediato desde su casa en Las Parcelas del Socorro, caminó unas diez cuadras hasta donde consiguió montarse en un camión que lo dejó en el metro.

Como a las nueve y media llegó a la comandancia policía y encontró a un gentío llorando. Le dijeron que habían muerto 70 internos y casi se desmaya. Horas más tarde le informaron que Yorman estaba quemado pero vivo, lo cual lo reconfortó.

Agustín Trejo asegura que su hijo no le ha dicho quién causó el problema que originó el incendio, porque estaba en la parte de atrás del calabozo. Sin embargo, a cada rato agradece a Dios porque está hospitalizado pero vivo, porque podrá ver crecer a sus hijos.

Responsabiliza al sistema de que todavía su hijo permanezca preso, porque en todo este tiempo no le han hecho la primera audiencia, porque no va el abogado, el fiscal o el juez.

También se siente afortunado de que su hijo haya tenido a disposición todos los medicamentos e insumos que se requieren en el hospital, pero no porque se los dio el gobierno, sino por el esfuerzo de sus familiares. No pierde las esperanzas de que el gobierno los ayude con algo, porque él ni su esposa trabajan.

“¿Deberían ayudarnos verdad? Porque nosotros somos gente pobre”,comentó Trejo, mientras se asomaba por quinta vez a ver a su hijo desde el pasillo.

EL CARABOBEÑO

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