Huyendo de la inseguridad y deseando garantizar la compra de medicinas que su mamá necesita regularmente, Kennya González Ojeda se unió a los más de dos millones de venezolanos que han decidido hacer maletas y buscar un mejor futuro en otros horizontes.

Dos años más tarde, murió en un hospital de la Florida tras un accidente que podría haber sido provocado por un conductor con un historial de multas de tránsito y que estaba en libertad condicional por un caso de violencia doméstica.

González, de 32 años, fue ingresada al hospital Lee Memorial en Fort Myers el Día de Acción de Gracias con una hemorragia interna y huesos fracturados en todo su cuerpo, contó su primo Jesús Núñez en el portal de una campaña de recaudación de fondos para pagar por el tratamiento y el traslado de algunos familiares a Estados Unidos. Su familia inmediata, como la mamá y sus hermanos, viven en Venezuela y algunos ni siquiera tienen visa de inmigración.

Pese a las oraciones y buenos deseos de sus amigos y familiares, la oriunda de Valencia (en el centro-norte del país) fue declarada con muerte cerebral por los médicos y estaba respirando con la ayuda de máquinas especializadas. El martes la desconectaron de los dispositivos.

“Se nos fue”, lamentó su novio Vince Moore, que estuvo con ella hasta el final. También logró acompañarla su madre, Ligia Ojeda, en los últimos momentos, ya que pudo viajar de urgencia el domingo.

Farmacias de Miami ayudan a suplir medicinas a Venezuela ante la escasez

Varias farmacias ubicadas en el sur de la Florida están ayudando a venezolanos a ubicar medicamentos necesarios para sus familiares residenciados en el país caribeño y que en estos momentos atraviesa por una grave escasez de medicinas que se estima en un 85 por ciento.

Charles Trainor Jr. ctrainormiamiherald.com

Amigos y familiares no han dejado de expresarse en el muro de Facebook de la venezolana, que se graduó de Educación, mención inglés, en la Universidad de Carabobo. Los comentarios van más allá de expresar un pésame y un “qué te recuperes pronto”, para también mencionar cómo la joven los había motivado y ayudado en sus vidas.

“Fue una bendición haberte conocido, te fuiste muy pronto sin haberme despedido de ti mi querida amiguita”, escribió Carmen Collado, mientras que Manuel Millán comentó: “No hay palabras para describir tu amistad y toda la bondad que había en ti amiga Kennya! De verdad dejas un vacío muy grande en esta tierra. DIOS siempre te tenga en su gloria amiga”.

Milvet Hernández, amiga y vecina de González desde la infancia, contó que “Kennya fue de toda la vida una chica muy alegre, carismática, positiva y súper precavida, en parte por eso todos estamos tan destrozados por lo sucedido”. Agregó que la joven vivía por su mamá y su familia.

Morelis Escobar trabajó con González en el colegio público Manuel Felipe de Tovar y considera que la fallecida sembró en ella “una semilla”, y que “por medio de su testimonio y su cariño y su amor germinó la palabra de Dios en mí”.

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Kennya González Ojeda en uno de sus viajes.
Cortesía

Según Escobar, González era una mujer sencilla, humilde, emprendedora con un amor enorme y el sueño de tener una familia y “así poder juntos hacer una familia para poder servir todos juntos a Dios”. Basado en los comentarios de sus amigos y seres queridos, la devoción a Dios era una parte importante de la vida de esta venezolana.

“Sé que la gente siempre dice buenas cosas cuando las personas mueren, pero en este caso todo es verdad. Ella era increíble”, resumió su novio en una conversación telefónica con el Nuevo Herald.

Al momento del accidente, González iba camino a la casa de los padres de su pareja para celebrar la cena de Acción de Gracias. La pareja tenía seis meses de noviazgo, tras haberse conocido en los pasillos de un supermercado, y estaban seriamente pensando sobre su futuro juntos. “Finalmente encontré la persona…” dijo el novio, pero no terminó la frase ante la emoción que lo abrumaba. “Era una buena, muy, muy buena relación”.

A las 3:40 p.m. del pasado jueves, la venezolana conducía por la carretera 884 (también conocida como Veterans Memorial Parkway) cuando un Ford Mustand blanco del año perdió el control y comenzó a girar en los carriles en sentido al oeste, cruzó la separación de la vía, voló del impacto y se estrelló contra su Toyota Prius azul.

El conductor del Ford Mustand, identificado como Kenneth Graves, de 36 años, resultó herido, pero no de gravedad. De acuerdo con los registros del departamento de Prisiones de Florida, Graves se encuentra en libertad condicional por un caso de violencia doméstica ocurrido en diciembre de 2014.

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Kenneth Graves tras su arresto por violencia doméstica en el 2014.
Departamento de Prisiones de Florida

En los últimos 10 años, Graves ha sido multado en 28 ocasiones en el Condado Lee, incluyendo seis ocasiones diferentes en las que no tenía su licencia de conducir, cinco veces que no tenía la prueba del seguro de su carro y cuatro que no tenía el registro del vehículo. Todos estos casos fueron cerrados una vez que el hombre presentó los documentos en la corte.

Además, Graves fue multado por manejar a exceso de velocidad en una zona escolar en septiembre de 2015, por pasar un semáforo con la luz en rojo en diciembre de 2013, por conducir a exceso de velocidad en julio de 2012 y por manejar imprudentemente en agosto de 2010. Tuvo infracciones también por tener los faros cubiertos, no usar cinturón de seguridad y haber instalado en su coche una pantalla solar ilegal.

Por todas estas multas, Graves ha pagado al condado más de $3,700.

Un tercer vehículo, que venía detrás del carro de González, también se vio involucrado en el accidente pero las autoridades indican que su conductor y su pasajero no resultaron heridos.

Desde su llegada a Estados Unidos, González residió en Cape Coral donde trabajó como camarera en un restaurante y recientemente había comenzado en una oficina de seguros, donde —según su novio— estaba ansiosa de mejorar su inglés para poder dedicarse luego a trabajo social para niños.

Aficionada a los viajes, la venezolana había aprovechado para conocer varios rincones del país, como San Francisco, Los Ángeles, Las Vegas, Nueva York. Recientemente había ido al Gran Cañón de Colorado.

Los familiares de González tomaron la decisión de donar los órganos de la venezolana para seguir su legado de ayuda a otras personas.

La campaña de recaudación de fondos iniciada por su primo ha acumulado $14,085 de 276 personas en solo cuatro días. Las donaciones serán ahora utilizadas para cubrir los gastos de los servicios fúnebres, los cuales no han sido todavía anunciados.

Las autoridades están investigando el accidente, pero hasta el momento no han anunciado que vaya a haber personas acusadas.

Ante la escasez de medicinas, los venezolanos han optado por recurrir a las medicinas a base de hierbas para tratar sus dolencias. El reiki y la acupuntura son otras alternativas cada vez más frecuentes.

EL NUEVO HERALD

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