Gustavo Valdés González (19) y su mujer, Aurimar del Carmen Albornoz Herrera (21), azotaban a los transeúntes y los vecinos de siete callejones del sector La L, en Lagunillas. La Policía presume que la pareja pertenecía a una banda dedicada al robo y hurto de vehículos. La detenida se dedicaba a cobrar las extorsiones.

Los residentes denunciaron por teléfono de manera anónima. Los efectivos de Polilagunillas arribaron al sector cuando Valdés reñía con unos transeúntes en la vía pública. Los amenazaba con una escopeta.

Al observar a los uniformados, Gustavo buscó refugio en una vivienda, pero no lo dejaron entrar. Corrió y tras la persecución se rindió, arrojó su arma al suelo y los oficiales lo esposaron.

Albornoz al enterarse de la detención, corrió hasta la calle. Intentó agredir a los funcionarios y la aprehendieron. Al revisarla, los uniformados consiguieron un teléfono. En la inspección del aparato hallaron mensajes donde exigían rescate para devolver un carro robado, detalló uno de los oficiales.

Los investigadores presumen que Albornoz y su pareja trabajan para una banda delictiva y dedicada al robo de vehículos y cobro de vacunas en el sector. Además, señalaron que el hombre se dedicaba a robar a mano armada en la zona.

LA VERDAD

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