Evelyn Cáceres, vecina de la urbanización Bolívar de Chacao, apenas recibe agua lunes y martes. “Muchas veces viene sucia y con barro”, dice sobre la calidad del líquido que a muchos vecinos de este municipio solo les llega dos veces a la semana desde hace dos años y que los ha llevado a organizar cientos de protestas este año.

Más acentuada y antigua es la crisis que enfrentan las comunidades de la carretera Petare-Santa Lucía, que este lunes trancaron esa vía pues hay sectores que reciben el líquido cada mes y otros cada tres meses. La situación los obligó, este año, a realizar hasta cinco protestas semanales.

El año 2016 cierra como inició, con graves fallas en el suministro de agua en la Gran Caracas. El verano de 2017 amenaza con ser más complicado y no por fenómenos climáticos, asegura Norberto Bausson, exvicepresidente de operaciones de Hidrocapital, sino por la mala gerencia, la falta de inversión en mantenimiento y más de 16 años sin construir nuevas fuentes de agua.

Actualmente la red de acueductos que surte a la ciudad tiene menos capacidad operativa que la que tenía hace 20 años. “Los sistemas actuales no son capaces de darle agua a 50% de la población en forma adecuada”, dice Bausson.

Un ejemplo es el Sistema Tuy II, del cual dependen Chacao y Sucre, que suministraba 7.200 litros de agua por segundo y que en estos momentos no llega a 4 mil litros por segundo.

La consecuencia es que zonas bajas como el casco central de Chacao, que no solían tener problemas de suministro, ahora sufren por el déficit de agua. La situación se agrava porque se trata de viejas edificaciones con pequeños tanques de agua.

En condiciones normales la ciudad recibía 20 mil litros de agua por segundo, pero con el racionamiento, la ausencia de nuevos embalses desde 1997, y Lagartijo inoperativo desde hace dos años, hoy se están suministrando alrededor de 13 mil litros por segundo, lo que significa un déficit de agua de 40% para Gran Caracas.

De cara al 2017 la situación se complica debido al deterioro en el que se encuentra la infraestructura de la red de acueductos, tarifas que están muy por debajo del valor real del servicio y la falta de personal capacitado para ejecutar labores de mantenimiento y reparación.

“Es grave el deterioro del embalse de Camatagua (que abastece 75 % de Caracas) donde el agua está saliendo contaminada porque no hay capacidad para tratarla. La contaminación también perjudica a los embalses de La Pereza y La Mariposa, invadidos de bora, y al Río Tuy que era una fuente complementaria de agua”, explica Bausson, quien advierte sobre el mal estado de las plantas de tratamiento de La Guairita y La Mariposa.

En 2016 fueron constantes las quejas en torno a la calidad del agua. Juan Carlos Sánchez, de la Fundación para la Conservación Metropolitana, alerta sobre las dificultades que tienen los ciudadanos para informarse sobre la calidad del líquido que reciben. “Si es turbia, tiene un sabor y olor extraño surge la sospecha de que el agua no es potable. La gente tiene derecho a tener información y no hay canales oficiales que la suministren”.

Además del deterioro de las plantas de tratamiento y de la contaminación de los embalses, las condiciones en las que está operando la red de acueductos de Caracas afecta la calidad del líquido pues cuando abres y cierras las tuberías debido al cronograma de racionamiento se contamina el agua.

A pesar de la crisis de agua, la ciudad está llena de botes cuya reparación puede tardar meses. Según el alcalde de El Hatillo, David Smolansky, en este municipio se contabilizan 74 averías de Hidrocapital y en Chacao, el mandatario local, Ramón Muchacho, cuantifica 60 tuberías rotas.

Desde 2012 es una deuda de Hidrocapital la puesta en marcha del Sistema Tuy IV, obra que no podrá materializarse en los próximos cinco años pues es necesario reestructurar el proyecto ya que las condiciones de construcción fueron imposibles de acometer.

EL UNIVERSAL

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