Espero que todos mis lectores hayan celebrado este nuevo 2018 y como se suele brindar: “Que les traiga salud, dinero y amor”. De estos tres deseos, la salud es algo que a veces no tomamos en serio y el tema de hoy es cómo la perdemos y cómo podemos recuperarla de nuevo con las células madre.

Siempre que hablo sobre las células madre, saco a colación mi convicción y la de mi amigo Max Gómez (cubano como yo y uno de los mejores periodistas sobre temas científicos y de salud que he conocido), que las células madre son la Revolución de la Medicina más importante del siglo XXI.

Les voy a hacer la historia de la mayoría de mis pacientes (por no decir del 100% que llegan a mi Instituto a diario), buscando mi ayuda, o mejor dicho, buscando la ayuda de sus propias células madre. Esto es lo que yo llamo: “El ciclo del sufrimiento”.

Alguna vez estos pacientes fueron saludables, pero un día se enfermaron con un dolor y confiaron que el sistema de salud los curaría. Ellos tomaron medicinas como le indicaron sus médicos, fueron a múltiples sesiones de terapia, se inyectaron, se bloquearon e incluso fueron a operarse (como les recomendaron también los médicos con la esperanza de que el dolor desaparecería).

Pero desafortunadamente, el dolor no desapareció y en muchos casos hasta se tornó mucho peor. La mayoría de las veces este ciclo se repite una y otra vez sin resultados positivos, hasta que la persona y sus familiares empiezan a buscar otra solución o alternativa que pueda funcionar. Otras veces, los pacientes más afortunados, no esperan a llegar al final del ciclo y deciden buscar otra alternativa antes de someterse a una complicada cirugía.

La realidad es que el implante de sus propias células madre (autólogas-adultas) ha surgido en respuesta y al rescate de estos pacientes, para romper este temeroso ciclo de sufrimiento. Este ciclo puede ser causado por múltiples problemas, incluyendo: en su columna, rodillas, hombros, caderas. También los padecimientos pueden ser resultado de una neuropatía en las piernas, dolor de nervios como el trigémino en la cara, o hasta dolores intratables artríticos (en varias partes del cuerpo). En resumen, lo que yo repetidamente llamo: “El ciclo del sufrimiento”, que es lo que arduamente tratamos de aliviar “día a día” en nuestro instituto.

Por fortuna, ya el futuro está aquí y esto lo muestran los casi 4 mil pacientes tratados en los últimos 11 años, incluyendo los innumerables pacientes tratados en nuestro instituto durante el 2017. De ellos, ¡aproximadamente el 90% fueron capaces de escapar del temible ciclo de sufrimiento” sin complicación alguna!

Recordemos que ningún científico, médico (o mero mortal) ha inventado las Células Madre, y ellas representan filosóficamente la pregunta histórica que todos nos hemos preguntado: ¿De dónde venimos? Quiero que entiendan entonces el porqué de mi total confianza, mi seguridad, mi credo y mi pasión por estos pequeños ángeles que me han demostrado en más de una década que pueden hacer lo que no hacen ni las medicinas, las terapias, las inyecciones, los bloqueos o la cirugía. Sencillamente porque la función de las Células Madre en nuestro organismo es mantenerlo saludable, reparando y regenerando las estructuras dañadas (y que un día dejaron de funcionar correctamente) que es la razón por la cual, eventualmente nos enfermamos o envejecemos.

Para información sobre los seminarios gratuitos que ofrece el Dr. Castellanos el último sábado de cada mes, llame al 305-598-7777; confirme su asistencia por teléfono, por favor. Si desea una evaluación gratuita y conocer si sus células madre pudieran controlar su dolor, llame a mismo número. Preguntas directas al doctor, escriba a info@stemcellmia.com. Siga a StemCellMia: @Stemcellmia, Facebook o Twitter, por el canal de YouTube de StemCell o en www.stemcellmia.com

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