El último tratamiento estrella de las consultas de ginecología, el láser que promete «rejuvenecer» la vagina sin cirugía, acaba de recibir un rapapolvo de la FDA, la poderosa agencia del medicamento en Estados Unidos. En un duro comunicado, ha advertido de que los resultados no solo son decepcionantes sino que su utilización puede ser peligrosa para las pacientes. La advertencia llega después de que este organismo regulador recogiera las quejas de, al menos, catorce mujeres con quemaduras y episodios de dolor tras recibir el tratamiento .

Aunque el número de casos es pequeño, la agencia está preocupada por la popularidad creciente de estas intervenciones, que nunca han sido autorizadas. Los ginecólogos llevan décadas utilizando el láser en cirugía ginecológica para eliminar lesiones como las verrugas genitales, condilomas o en intervenciones de cáncer. Ha sido en los últimos años cuando lo han incorporado como una herramienta más con la que tratar algunos de los problemas habituales de la menopausia, como es el dolor durante las relaciones sexuales por la atrofia vaginal y la incontinencia urinaria.

Lo hacían con el convencimiento de que la energía liberada por estos dispositivos podía en varias sesiones conseguir que el tejido íntimo fabrique más colágeno y mejore la elasticidad en una zona dañada por los cambios hormonales y por los estragos de los partos.

Sin evidencia científica

Pero este argumento no convence a la FDA que ha pedido a siete fabricantes de láseres tan conocidos como el MonaLisa que dejen de promocionarlos por su capacidad «rejuvenecedora». Para este fin, recuerda, la seguridad y eficacia de estos dispositivos no ha sido evaluada ni confirmada. «Estos productos ponen en serio riesgo a las mujeres y no cuentan con la suficiente evidencia científica para utilizarse con este fin», ha argumentado en un comunicado el director de la FDA, el doctor Scott Gottlieb, quien dijo estar muy preocupado porque se esté dañando a muchas pacientes.

La advertencia de este organismo regulador ha caído como un jarro de agua fría no solo en Estados Unidos. En España, donde también se ha popularizado su uso, la Sociedad Española de Menopausia ha querido transmitir un mensaje de tranquilidad a las pacientes: «Los últimos estudios publicados -la mayoría realizados en Europa- avalan la seguridad de estos tratamientos siempre y cuando la indicación y actuación del profesional sean correctas», argumenta esta sociedad científica en un comunicado en respuesta a la alerta de la agencia estadounidense.

Fuente: 800 Noticias

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