La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) anunció, el pasado 17 de mayo, la aprobación de un nuevo tratamiento para la migraña, que la Agencia Europa del Medicamento estudia también introducir en Europa. Se llama Aimovig y es el primero de una nueva clase de medicamentos específicos para este tipo de dolor de cabeza, que actúa bloqueando la acción de una proteína que aumenta durante los ataques de dolor.

La migraña es un trastorno crónico del cerebro que provoca ataques severos recurrentes, pueden ocurrir desde uno o dos veces al año hasta diariamente. La principal característica es un dolor de cabeza severo. Otros síntomas comunes son las náuseas e incluso vómitos. Muchas personas pueden experimentar sensibilidad a la luz, a los olores o a los sonidos y son incapaces de realizar una actividad diaria.

Como neuróloga que estudia y trata la migraña, me alienta la eficacia de este nuevo tratamiento y de otros que actúan sobre la misma proteína, aunque hay limitaciones.

El uso excesivo de los medicamentos actuales podía agravar la dolencia

La migraña —generalmente— es algo de familia: en torno al 90% de las personas que lo padece tiene parientes cercanos con el mismo trastorno. Afecta a uno de cada siete adultos en Estados Unidos [en España en torno a un 12,6% de la población, es decir, unos cinco millones de personas lo padece, según los datos de la Sociedad Española de Neurología]. Además, es tres veces más común en mujeres que en hombres. Y hay más. En el Global Burden of Disease la migraña está catalogada como la sexta enfermedad más inhabilitante. Y, entre los desórdenes neurológicos, es la segunda por detrás de los infartos.

Los ataques de migraña individuales se pueden tratar con éxito con analgésicos de venta libre como la aspirina, el acetaminofeno o naproxeno. Estos medicamentos se tienen que tomar pronto y no se pueden usar en exceso porque pueden llegar a agravar la dolencia. En ocasiones, pueden contener cafeína, que puede provocar dolores de cabeza, en especial para aquellas personas que beben mucho café o bebidas con cafeína como los refrescos o bebidas energéticas.

Cuando estos medicamentos no son efectivos, hay otros llamados triptanos que pueden ser muy efectivos. Se trata de los primeros fármacos desarrollados la década de los 80 específicamente para esta dolencia y, desde entonces, han seguido siendo la mejor opción para tratar los ataques individuales. Los triptanos no son analgésicos, actúan en los receptores de serotonina que tienen un papel en el desarrollo de la migraña. Su uso excesivo también puede causar dolor de cabeza y espasmos en los vasos sanguíneos. Por esto, las personas que han tenido ataques al corazón, infartos o enfermedad vascular periférica no deben tomarlos.

En algunos casos, la prevención es un objetivo

Si los dolores de cabeza son muy frecuentes o no se controlan con los tratamientos, la prevención se convierte en una prioridad. El objetivo es muy diferente. A diferencia de los fármacos para tratar la migraña, los que la previenen se suelen tomar diariamente para disminuir la frecuencia y la gravedad de los ataques de migraña individuales. Los medicamentos más comunes con este fin son tres tipos de fármacos: anticonvulsivos topiramato y divalproato de sodiopropranolol para la presión sanguínea; y antidepresivos como amitriptilina o nortriptilina. Estos medicamentos pueden ser bastante efectivos para reducir la cantidad de días de dolor de cabeza.

Al igual que con los nombrados anteriormente, estos también pueden causar efectos secundarios. Tomar medicamentos a diario puede ser incómodo, sobre todo si hay que tomarlos varias veces al día. Ninguno de estos fármacos actúa de forma inmediata y puede tardar entre semanas y meses en dar el resultado buscado. Además, menos de la mitad de los pacientes tienen éxitocon muchos de los medicamentos preventivos de primera línea.

¿Puede este nuevo fármaco ser la solución?

La proteína que causa las migrañas, llamada péptido y relacionada con el gen de la calcitonina (CGRP), fue descubierta en 1980 y se probó que tenía un papel cuando sus infusiones intravenosas desencadenaron ataques típicos de la migraña en personas susceptibles a esta dolencia y no en individuos sanos. Actualmente hay varios medicamentos enfocados a esta proteína que están en el paso final de su desarrollo. Algunos están diseñados para tratar los ataques porque actúan y salen [del organismo] rápidamente. Se trata de pequeñas moléculas similares a los anticuerpos CGRP que acceden al cerebro y bloquean los efectos de la proteína. Como tipo de fármaco, se denominan gepantes.

Otros medicamentos usan tecnologías punta para crear anticuerpos contra el CGTP péptido, bloqueando a este por completo o al receptor de la proteína. El resultado final es el mismo: minimizan el doloroso efecto del CGRP en el cuerpo. Estos fármacos, que se denominan CGRP anticuerpos monoclonales, tienen una estructura similar a las moléculas naturalmente producidas que se unen a agentes tóxicos o infecciosos, pero están diseñados para actuar contra una sola proteína, de modo que no afecta a otras funciones.

Estas moléculas son muy largas y no penetran el cerebro, sino que bloquean los efectos del CGRP en el revestimiento del cerebro. Además, no se eliminan a través del hígado, por lo que pueden interactuar menos con otros medicamentos. Y, al ser proteínas, tienen que ser inyectadas para que el estómago no las destruya. La buena noticia es que permanecen en el cuerpo durante mucho tiempo y no es necesario administrarlas frecuentemente. Solo uno de estos fármacos debe ser inyectado de forma intravenosa, los demás se pueden administrar desde casa en cualquier parte de la piel.

Actúa más rápido, solo se aplica una vez al mes y tiene menos efectos secundarios

La nueva medicación aprovada en EEE UU, Aimovig, está diseñada como un anticuerpo contra el CGRP y requiere ser inyectada en la piel una vez al mes con un aplicador que tienen una aguja escondida. Como otros medicamentos inyectables, puede causar reacciones en la piel, aunque en los ensayos clínicos esto solo ocurrió en un 5% o 6% de pacientes.

Hasta ahora, los ensayos muestran que todos los anticuerpos CGRP han sido bien tolerados y fueron menos las personas que notaron efectos secundarios y abandonaron el estudio que con los medicamentos actuales de prevención. La aplicación mensual es, sin duda, una ventaja en comparación con los tratamientos diarios; y el fármaco parece actuar más rápido: los efectos se notan desde la primera inyección.

Pero, como ocurre con todas las nuevas medicaciones, solo ha sido probada durante un breve periodo de tiempo con participantes cuidadosamente elegidos, por lo que hay que tener cautela: no hay pruebas de que cure la migraña. Todos los ensayos clínicos de este nuevo medicamento muestran de media una reducción de uno o dos días de migraña comparados con el placebo. Es más o menos la misma frecuencia que los fármacos diarios que se recetan actualmente. Por lo que la eficacia de este nuevo fármaco es similar a la de los que se administran hasta ahora, aunque hay un subgrupo de participantes de los ensayos que han mostrado una respuesta impresionante y han conseguido vivir libres de dolor. Esto también ha ocurrido con los medicamentos de prevencion diarios.

Al ser tan nuevo, no hay datos de los efectos a largo plazo. ¿Qué pasa si una mujer se queda embarazada mientras lo está tomando? ¿Hará daño al feto? ¿Tendrá consecuencias en la lactancia? Hasta que no sepamos la respuesta, los expertos recomiendan que las mujeres que estén tomando este fármaco no se queden embarazadas hasta que el cuerpo haya expulsado la medicación, algo que puede tardar varias semanas.

Otra pregunta es si es seguro para personas con la enfermedades que afectan a la arteria coronaria, accidentes cardiovasculares o la enfermedad de la arteria periférica. Mientras los anticuerpos monoclonales contra la CGRP no causan espasmos en los vasos sanguíneos, bloquear la molécula que sirve como un mecanismo de seguridad durante urgencias cardiovasculares, como hipertensión, ataques al corazón o infartos, es un riesgo. ¿Puede esto afectar al resultado de estas graves enfermedades?

Finalmente, estos fármacos son muy caros. En Estados Unidos, Aimovig cuesta 6.900 dólares anuales y las aseguradoras probablemente pedirán más ensayos de los tratamientos más baratos para evidenciar su eficacia.

A pesar de esto, podemos celebrar un nuevo capítulo en el tratamiento de la migraña con un medicamento específico para esta enfermedad, diseñado y basado en el conocimiento sobre ella.

*Autor: Yulia Orlova, profesora asistente de neurología en la Universidad de Florida (EE UU). Este artículo es una publicación original de The Conversation. Lea aquí el artículo original en inglés.

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