Los Globos de Oro le regalaron a James Franco el premio a mejor actor de comedia y algo más: desde ese momento las denuncias públicas contra él por acoso sexual se multiplican.

Más actrices se suman a las mujeres que dicen haber sufrido sus malas prácticas en el cine. Sarah Tither-Kaplan fue alumna de sus cursos de interpretación en su academia, llamada Franco’s Studio 4. Dice que la seleccionó para hacer de prostituta junto a dos compañeras. Cuando le tocó actuar a él y simular que les hacía sexo oral, Franco retiró a todas el plástico protector de sus partes íntimas.

Hilary Dusome y Natalie Chmiel lo tuvieron como profesor en la academia Playhouse West. Ensayaron con él incómodas la escena de un streaptease y cuentan que, cuando se negaron a desnudarse, Franco entró en cólera. Otra actriz relata que solía proponer castings masivos donde elegir a chicas que quisieran interpretar el papel de prostitutas.

La quinta demandante asegura que fue obligada a practicar sexo oral con la excusa de que iban a leer juntos un guión.

El actor no asistió a la ceremonia de los Critics Choice Awards, no fue a buscar el premio, algo que llamó la atención tanto, o más, que su victoria en la categoría. No sorprendería a nadie que aún puedan llegar nuevas denuncias. Y, mientras todo se va calmando, Franco prefiere estar tranquilo y no responde directamente a ninguna de las cinco acusaciones. Sí estuvo en el programa Late Night with Seth Meyers, donde el presentador le preguntó por el tema. Él dice que hay historias que deben salir y que, a pesar de que tiene su versión y lo que se contó “no es exactamente así”, esperará porque todos tienen derecho a hablar.

CLARÍN

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