Foto: El Estimulo

El fuerte racionamiento del suministro de agua en Caracas obligó a sus ciudadanos a la sede de Hidrocapital en la avenida Casanova, con tobos y pancartas, a pedir respuestas y exigir el restablecimiento del servicio que ha dejado a algunas urbanizaciones con las tuberías secas por más de tres meses.

La protesta comenzó a las 10:30 AM, en donde el conocido chavista disidente Nicmer Evanas y el dirigente político Carlos Julio Rojas, denunciaron ante los medios de comunicación la presencia de un cordón de la Policia Nacional Bolívariana a las puertas de la hidrológica, que se encontraba con las santamarías a medio bajar y poder evitar que los manifestantes hablaran con los miembros de la directiva.

“¡No somos camellos!” Decía exaltado Rojas, mientras pedía al presidente de Hidrocapital, Eddison Torrealba,  que escuchara al pueblo porque zonas de Caracas como Los Jabillos llevan más de un mes sin el servicio, mientras que en el Hospital Clínico Universitario de Caracas van 90 días sin el vital líquido.

Al ministro de Ecosocialismo y Aguas, Ramón Velásquez, le recordó que su despacho tenía “mucho socialismo, poca ecología y nada de agua”.

Para el dirigente, la falta de agua es una violación a los derechos humanos porque va contra la dignidad de una persona el no poder asearse y mantener sus casas limpias.

En zonas como Antímano, según Rojas, el  agua lleva una vez al día y es en la madrugada. “Basta de los baños con chorritos”, reclamaron los manifestantes.

Durante la actividad, los manifestantes sonaban sus tobos. Una de esas es Beelzai Yanez de 54 años, vive en un edificio de la parroquia San Pedro y nunca ha estado más de una semana sin agua, pero le parece denigrante pasar por su cocina y encontrarse con una pila de platos y cubiertos sucios que le dicen “lávame”.

En varias oportunidades se le ha pasado por la cabeza bañarse con agua mineral, de esas que vienen en botellones de 19 litros y que le cuestan 100 mil bolívares. Por fortuna ha resuelto, bien sea pidiendo agua a vecinos o duchándose en casa de familiares que viven cerca.

En muchos casos, cuando el agua no llega, deben acudir a camiones cisternas que van desde los 40 millones de bolívares. Sin embargo, la negativa de Hidrocapital a atender las quejas de los vecinos asienta la idea de los manifestantes sobre el poco interés que tienen en brindar soluciones.

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