La brecha “cada vez más creciente” entre el cambio social y el régimen constitucional cubano hace cada vez más necesaria una “reforma total” de la constitución, que se adapte a la nueva realidad de la isla y aporte una base jurídica para su integración al mercado global, según el historiador cubano Rafael Rojas.

En una entrevista con Efe en Madrid, Rojas aseguró hoy que el actual texto constitucional cubano, que rige desde 1976 y con reformas parciales en 1992 y 2002, se ha quedado “completamente obsoleto”, tanto en la realidad del mundo actual como en la de la isla, en el marco de comparación de la izquierda latinoamericana “que ha vivido en los últimos años una renovación notable”.

El historiador habló de las distintas etapas del constitucionalismo cubano que, “ajeno a la renovación” de otros textos de la izquierda de América Latina, todavía sigue contrayendo la mayor deuda con el modelo constitucional soviético, “específicamente con el modelo estalinista de 1936”, añadió.

A pesar de que en 1992 la constitución cubana se adaptó a la coyuntura internacional, marcada por la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética, simplemente se trataron de “pequeños cambios en el discurso”, subrayó.

“Lo que podemos observar en el último año es que ha habido una postergación deliberada de la emisión de nuevas leyes” dijo el historiador.

Sin embargo, afirmó que “no acreditaban realmente el proceso de cambio social que ya empezaba a vivirse en los 90 pero que se ha acelerado muchísimo en las últimas décadas y específicamente en los últimos años como consecuencia del impacto de las reformas del gobierno de Raúl Castro, concretamente entre los años 2012 y 2015” aseguró.

Entre esas reformas, Rojas destacó la multiplicación del trabajo por cuenta propia, la incorporación al sector no estatal de casi dos millones de cubanos, “por no hablar del incremento del contacto entre la ciudadanía de la isla y la creciente comunidad migratoria cubana”, incentivada por el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos y la normalización en las relaciones con la Unión Europea (UE).

Según el historiador, desde hace ya un tiempo, los sectores más inmovilistas del Gobierno cubano transmiten la idea de que en términos constitucionales todo puede producirse de manera paulatina o muy lento desde el punto de vista de reformas parciales.

En ese sentido, para Rojas, el próximo relevo en la cúpula del régimen puede propiciar un escenario favorable a una reforma constitucional.

“Lo que podemos observar en el último año es que ha habido una postergación deliberada de la emisión de nuevas leyes. Al principio se pensó -y todo esto está muy subordinado a la relación con EEUU- que antes de la sucesión se emitiría en la Asamblea Nacional una serie de leyes, como la de asociaciones, la de medios, una nueva ley electoral, entre otras”, señaló el experto.

En opinión del historiador, una vez que Raúl Castro abandone el poder, en febrero de 2018, “va predominar el continuismo, pero al mismo tiempo las demandas y las expectativas de cambio se van a dirigir más claramente hacia el nuevo presidente”

“Pero todo ese paquete legislativo -prosiguió Rojas- se postergó deliberadamente y también lo que había anunciado Raúl Castro sobre la traducción constitucional de las reformas aplicadas entre el 2012 y el 2015. Todo se ha postergado para la nueva legislatura y bajo la nueva presidencia del Consejo de Estado y de Ministros”.

En opinión del historiador, una vez que Raúl Castro abandone el poder, en febrero de 2018, “va predominar el continuismo, pero al mismo tiempo las demandas y las expectativas de cambio se van a dirigir más claramente hacia el nuevo presidente, sobre todo si es Miguel Díaz-Canel -actual vicepresidente- que es un político civil de la nueva generación”.

“En estos días los mensajes oficiales de los dirigentes del consejo nacional electoral y del propio Díaz-Canel insisten en el incremento de jóvenes y de mujeres en la Asamblea Nacional, o sea que están buscando mandar mensajes en torno a la renovación del cuerpo legislativo”, dijo.

“Si esa es la tónica, las espectativas de reforma, de actualización constitucional, se van a concentrar en la figura del presidente y la lógica más inmovilista seguirá asociándose a Raúl Castro, que quedaría como primer secretario del Partido Comunista Cubano”, añadió, aunque se mostró prudente en sus vaticinios ya que en Cuba “nunca se puede asegurar nada”, dijo.

EL UNIVERSAL

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