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Este domingo más de 89,1 millones de mexicanos designarán a un Presidente. Quien asuma el mandato tendrá que tomar las riendas de un país sumido en muchos problemas, tales como la corrupción, la violencia y los conflictos fronterizos con Estados Unidos.

De los cuatro candidatos presidenciales, los tres que puntean el proceso son Andrés López Obrador (49%), Ricardo Anaya (27%) y el candidato oficialista José Antonio Meade (21%). El cuarto candidato independiente es Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco” dentro de sus propuestas destacan: la reducción de impuestos para activar la economía, combatir el crimen organizado y castigar de forma física a los corruptos.

Estas elecciones son reconocidas como unas de las más costosas, tanto en sentido monetario como en vidas humanas, con más de 200.000 asesinatos y 35.000 desaparecidos en los últimos doce años, en niveles propios de países con conflictos bélicos internos.
El aumento de violencia, que se atribuye al narcotráfico y el crimen organizado, ha generado una percepción casi generalizada en la población de que la impunidad prevalece sobre la justicia, destaca la agencia Efe.
Los mexicanos buscan una salida a través del voto a una ola de violencia constante en la que viven y en medio de asesinatos y desapariciones, casos como Tlatlaya y Ayotzinapa, feminicidios y asesinatos de periodistas y más de 130 actores políticos desde que inició el proceso electoral, son algunos de los problemas que habitan en la nación Azteca.
“La gente que vive en México se siente insegura, ya no cree en sus policías ni en sus instituciones”, afirma Ixchel Cisneros, directora ejecutiva del Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos).
“Simplemente no existe una estrategia de seguridad ni con Peña Nieto, ni la hubo con Felipe Calderón”, dijo Cisneros.
Cisneros confía en que el próximo presidente de México “cuente con una estrategia integral de seguridad” y tenga como prioridad mejorar las policías, la prevención de la violencia y el retiro de las Fuerzas Armadas de las calles.
En medio de un clima de impunidad que alienta a los delincuentes y desalienta a la ciudadanía, los cuatro candidatos presidenciales apenas si han tocado el tema de seguridad y no han revelado su estrategia para reducirla, indica Santiago Aguirre, subdirector del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez.
Además de enfrentar una ola de violencia, el próximo Presidente deberá buscar estrategias e implementar decisiones que favorezcan la incertidumbre que viven con lo referente a los problemas fronterizos con EEUU. Ya que las políticas de Trump con respecto a la migración han generado mucha polémica, entre sus medidas más fuertes está la separación de familias, el juzgar a los inmigrantes sin papeles y la construcción de un muro para impedirle el paso a su país.
Así mismo, el miedo al fraude electoral siempre está latente, en cualquier elección, y estás no son la excepción. De acuerdo con los resultados Índice de Desarrollo Democrático de México 2017 que 61% de la población considera que las elecciones de gobernadores y legisladores no son libres ni justas; en tanto que 89% señala que el gobierno no está libre de corrupción generalizada, reseñó el diario Forbes.
El Instituto Nacional Electoral (INE) rechaza que se pueda dar alguno, pues los votos los cuentan los ciudadanos, el INE sólo se encarga de organizar la elección y el millón 400 mil ciudadanos que aceptaron ser funcionarios de casilla son quienes van a recibirlos y contarlos, son la principal garantía de que la voluntad popular expresada a través de esos sufragios no va a ser manipulada, indica El Sol de México.
Independientemente de quien sea electo, los mexicanos esperan un verdadero cambio y no solo promesas sin cumplir.
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