Todavía no ha llegado y ya son muchos los que quieren que se marche. Tanto, que la palabra ‘impeachment’, esa que se refiere al proceso que podría forzar su dimisión, le acompaña incluso desde antes de ser elegido.

Ese es el panorama que rodea a Donald Trump a menos de una semana de que asuma el cargo de presidente de EEUU. Y las polémicas que no paran de florecer a medida que pasan los días no es que le ayuden precisamente.

Uno de los pocos que sí creyeron que Trump ganaría y que se atrevieron a decirlo públicamente está el profesor de la Universidad de Washington Allan Lichtman. Lleva 32 años acertando el nombre de los que serían los inquilinos de la Casa Blanca y esta vez también atinó.

Ahora acaba de hacer otra predicción en The Washington Post: “Los republicanos no quieren a Trump como presidente, porque no pueden controlarlo. Es impredecible. (…) Estoy seguro de que Trump dará motivos para su destitución, ya sea haciendo algo que ponga en peligro la seguridad nacional o porque ayude a su bolsillo”.

Entonces, ¿si prosperase un ‘impeachment’ a Donald Trump esto implicaría su final? La respuesta es no. El proceso es largo y que se inicie no tiene que significar el final de la presidencia del magnate.

THE HUFFINGTON POST

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