Una denuncia sobre un supuesto asesino privilegiado por las autoridades cubanas ha generado una polémica alrededor de oscuros temas de la religión afrocubana: la existencia de sacrificios humanos y el uso de la sangre humana en ciertos rituales.

Todo comenzó cuando los familiares de un joven que fue asesinado en Santiago de Cuba denunciaron a través de un video de la organización opositora Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) que el presunto asesino, un ex voleibolista del equipo nacional, gozaba de ciertos privilegios gracias a la influencia de algún miembro de su familia.

La controversia comenzó cuando en su denuncia, el tío de la víctima, Eusebio Miltre, describió la escena donde encontraron el cadáver de su sobrino: el hombre había sido asesinado a golpes, lo habían “machucado con una piedra” y enterrado vivo.

Según Miltre, en la escena habían realizado “un ritual espiritual, como un cambio de vida”.

Aunque Miltre también dijo que entre la víctima y el supuesto asesino había problemas de deudas de dinero, lo que acaparó la atención para algunos fue la mención del “cambio de vida”, un ritual poco explicado que, según los expertos, ha sido tergiversado con mitos, el folclor popular, las influencias de otras religiones y la discriminación cultural en la isla.

La controversia

Después del reporte de la UNPACU con la denuncia, el canal de televisión miamense America TeVé produjo un programa que salió al aire el 23 de enero en el que entrevistaron a un practicante de la religión afrocubana de Miami, el santero mayor Obba Oriate Carlos Valdés. En el programa, Valdés desmintió que en la religión afrocubana se realizaran rituales de ese tipo.

“En ninguna de las versiones que tiene la práctica religiosa africana en la religión lucumí, que es como se conoce la santería popularmente, ni en el palo, ni en los babalawos, en ninguna de las versiones se utiliza sangre humana”, dijo Valdés.
En respuesta a las declaraciones de Valdés, la UNPACU publicó otro video la semana pasada en el que un babalawo de Santiago de Cuba, Leonardo Rivery Gazcón, habla de la existencia de sacrificios humanos en Cuba en otra vertiente de la religión afrocubana.


El religioso santiaguero explica que, en efecto, “no se pueden hacer sacrificios humanos en nuestra religión [regla de Ifá]”, pero añade que en la llamada regla del palo, los paleros denominados tata nkizi “trabajan con un muerto que siempre de alguna forma le pone una revelación de un sacrificio humano, de alguna forma algún día le exige sangre humana”.

“Estos tatas actúan en dependencia de su nivel cultural”, añade Rivery, “pero muchas personas que tienen el cerebro retorcido se atreven a hacer estas prácticas de alguna u otra forma”.

Rivery explicó que, en ocasiones, los “tatas” van al sitio donde ocurrió un accidente y recogen la sangre con un algodón, o buscan obtener la sangre humana en un hospital “y se la dan al muerto para evitar hacer este sacrificio humano”.

“Pero en Cuba no hay escuelas religiosas, y mucho menos en el palo. Cada cual va por su lado. Cada cual hace lo que le da la gana”, dijo Rivery.

Según el religioso, “el sacrificio humano, especialmente en el cambio de vida, muchos lo substituyen por chivos, cerdos, pollos, gallinas, palomas, pero con el propio ser humano siempre estuvo establecido”.

“En la regla kimbisa del palo mayombe, si nos encontramos con una persona con el cerebro retorcido, fanatizado, haría ese cambio de vida o sacrificio humano”, aseguró Rivery.

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