Hillary Clinton and Donald Trump are tightening their grips on the Democratic and Republican presidential nominations.

Intercambio de insultos, escándalos sexuales y hasta un llamado a usar las armas contra un candidato presidencial han caracterizado esta campaña electoral en Estados Unidos entre la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump, lo que la ubica como una de las más virulentas y vulgares de la historia de ese país.

“Se supone que en una campaña convencional resaltas las fortalezas, sobre todo aquellas de las que carece el oponente, pero siempre hablando de lo positivo. En cambio, en las campañas sucias el énfasis está en lo negativo del otro. Se deja de lado el tema de las fortalezas y se invierte gran cantidad de tiempo, dinero y creatividad en piezas exclusivas que solo destacan todo lo malo del principal contendor”, explicó Mariana Bacalao especialista en campañas electorales de la Universidad George Washington.

La investigadora Gloria Cano, profesora en Política Estadounidense de la Universidad Pompeu Fabra de España, agregó que las campañas negativas siempre van en detrimento del votante porque desvía la atención de los problemas reales para centrarse en la difamación, el ataque o el escándalo, lo que –en su opinión– desvirtúa la esencia de la política.

“Hay una cantidad de libros y textos que señalan que lo negativo hace ganar campañas, pero hay que ver ese tema con lupa. No siempre es así”, aclaró Bacalao. Destacó que dado el auge de las prácticas cuestionables en las campañas electorales, desde hace aproximadamente 15 años, este tipo de propaganda está regulada para que se mantenga dentro de ciertos valores.

Las disputas deshonestas, cargadas de ataques personales y descalificaciones, han sido parte de la tradición político-electoral estadounidense y pueden rastrearse desde los padres fundadores de ese país. “Coincido con el profesor John Cummins, que afirma en su libro Anything for a Vote: Dirty Tricks, Cheap Shots, and October Surprises (2008) después de una ardua investigación sobre las campañas presidenciales desde 1789 a2004, que las elecciones no son más sucias. De hecho, son tan sucias como lo han sido siempre”, indicó Cano.

La más peculiar. Con respecto a los comicios presidenciales del 8 de noviembre de este año, Bacalao no precisó si es la campaña más sucia que ha habido hasta ahora en Estados Unidos, pero sí piensa que será recordada como tal en la historia política de ese país.

Cano –en cambio– no cree que sea la campaña de Clinton y Trump sea la más negativa, pero sí la más peculiar, entre otras razones, porque “las maquinarias de los partidos, demócrata y republicano, han erosionado a sus propios aspirantes”.

“Hillary Clinton no era la candidata per se de los demócratas. El caso de los emails (negligencia en el manejo de información confidencial cuando era secretaria de Estado), su falta de programa y su escasa empatía hacía temer al partido una derrota abrumadora. Pero la prensa, en masa, ha decidido apoyarla incondicionalmente (…) Trump –por su parte– ha visto como su campaña ha sido dinamitada desde su inicio, por otros candidatos republicanos, como Ben Carson, Jeff Bush, Ted Cruz, etc”, destacó Cano.

“Percibo alguna similitud entre esta campaña y la librada por William Howard Taft y Theodore Roosevelt en 1912, cuando el Partido Republicano quedó totalmente fracturado. Trump ha abierto una brecha en la organización”, comparó Cano.

Entre las campañas sucias

Thomas Jefferson vs John Adams (1800)

Historiadores y expertos aseguran que esta fue la primera campaña sucia de Estados Unidos. En la elección de 1800, Thomas Jefferson contrató a un reportero para desprestigiar a su contrincante. Algunos de los insultos contra Adams hacían referencia a que tenía un “carácter hermafrodita” y a que era “debilucho”. Mientras tanto, se acusó a Jefferson de ateo, libertino, mal intencionado e hijo de mestizo, situaciones peyorativas para el momento. “Cummins y el profesor Kewin Swint, en su libro Mudslingers: The Twenty-Five Dirtiest Political Campaigns of All Time, señalan la elección de 1800 como el crisol, el nacimiento de la campaña negativa en Estados Unidos”, manifestó Cano.

John Quincy Adams vs Andrew Jackson (1828)

Fue una de las elecciones con más ataques directos e insultos. Adams llamó a Jackson “traficante de esclavos, ludópata, belicoso y asesino”. Además, dijo que su madre era una “prostituta común traída por los soldados británicos”. Jackson acusó a Adams de “proxeneta” y de tener “sexo prematrimonial” con su esposa.

John F. Kennedy vs Richard Nixon (1960)

La elección de 1960 mostró por primera vez un debate televisado. La campaña de Kennedy se caracterizó por trucos sucios y sabotaje a Nixon, quien acusó a Kennedy de robarle la Presidencia. “El grupo más despiadado de operadores políticos que se haya movilizado jamás”, dijo en una oportunidad Nixon sobre los Kennedy, de acuerdo con el Washington Post. El historiador Robert Dallek, confirmó en National Public Radio que durante la campaña de Kennedy se realizó una devastadora propaganda contra Nixon. La propaganda televisada mostraba a un reportero preguntándole al presidente republicano Dwight D. Eisenhower sobre la experiencia de Nixon y qué idea tenía formada del candidato. Eisenhower respondió: “Si me das una semana, quizá piense en una. No recuerdo”.

“Sin duda, la llegada de la televisión facilitó el juego sucio e hizo que las campañas fueran cada vez más sofisticadas”, aseguró Cano.

Lyndon B. Johnson vs Barry Goldwater (1964)

Johnson, quien representaba a los demócratas, centró su propaganda sobre el hecho de que el gobierno de un ultraconservador como Barry Goldwater podría llevar a una guerra nuclear. Sin embargo, la campaña de Johnson lanzó una propaganda en televisión llamada “Confesiones de un republicano”, en la que un votante de este partido tilda a Goldwater de irresponsable y cuestiona apoyar a un aspirante que recibe respaldo del jefe del Ku Klux Klan. Varios analistas han señalado las similitudes entre esta campaña y la de 2016. “Posiblemente la más sucia o más fea fue la de 1964, después del asesinato de JFK, entre el presidente Lyndon B. Johnson y Goldwater, a quien no solo quería derrotar sino destruir y conseguir un poder omnímodo. No dudó en utilizar las armas nucleares. Para ello creó un grupo ultrasecreto anticampaña y el Club de las Cinco (encargado de realizar trucos sucios durante la campaña)”, dijo Cano.

George H. W. Bush vs Michael Dukakis (1988)

El demócrata Michael Dukakis lideraba la intención de voto, pero una implacable campaña por parte del aspirante republicano George H. W. Bush, que se encontraba por debajo en las encuestas, lo llevó a la Presidencia. Dos propagandas televisivas fueron cruciales. En una se burlaban de las debilidades en seguridad nacional de Dukakis al mostrarlo en un tanque con un casco de soldado. En la otra criticaban su posición con respecto a la pena de muerte y recordaban que como gobernador permitió salidas los fines de semana para los prisioneros. En esta última, incluso, aparecía un asesino llamado Willie Horton que fue beneficiado 10 veces con esas salidas. “Las piezas lo hacían ver como un incompetente, incapaz de encargarse de los asuntos de seguridad ni siquiera en el estado en el que era gobernador, mucho menos desde la Presidencia”, expresó Bacalao.

Bill Clinton vs Bob Dole (1996)

El presidente Bill Clinton optaba a la reelección. El nominado por el Partido Republicano era el senador Bob Dole, que luchó en la Segunda Guerra Mundial y quedó con una herida de guerra. “Dole tenía un problema en el brazo y Clinton lo hizo ver como un tipo paralizado, como un viejo decrépito que no tenía la facultad física para ejercer la Presidencia. Una vez se tropezó y sacaron la imagen en un montón de comerciales. Esa campaña fue muy sucia”, recordó Bacalao sobre el proceso electoral de 1996.

EL NACIONAL

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