Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán Loera, el famoso narcotraficante mexicano que ha logrado escapar de prisión dos veces, fue extraditado a Estados Unidos la noche del jueves. El viernes –día de la investidura de Trump– fue llevado a un tribunal, donde enfrentó 17 cargos que afirmó “No lo sabía hasta ahora” y por los cuales se declaró inocente.

‘El Chapo’ podría ser condenado a cadena perpetua, pero no a pena de muerte por los cargos que van desde tráfico de drogas y lavado de dinero hasta secuestro y asesinato, abiertos desde 1995 hasta el 2012 en seis de los estados americanos. Por ahora, está recluido en el Centro Correcional Metropolitano de Nueva York, donde también se encuentran recluidos los sobrinos Flores.

La situación es una que las autoridades soñaron durante décadas: que uno de los capos de la droga más conocidos del mundo enfrentara a la justicia estadounidense.

Hubo un momento de silencio en la sala de juzgados en el distrito de Brooklyn momentos antes de que Guzmán entrara, un día después de ser extraditado desde México. La seguridad en la corte se elevó al nivel usado para sospechosos de terrorismo: había agentes armados con fusiles de asalto y perros detectores de explosivos. Con las manos colocadas atrás, sin esposas, Guzmán parecía calmado y sereno mientras respondía sí o no a las preguntas de un juez a través de un intérprete.

Un defensor público interpuso una declaración de inocencia en su favor ante los cargos que le presentaron de narcotráfico. Permanecerá detenido sin derecho a fianza en una prisión donde también han estado sospechosos de terrorismo y mafiosos. “Es difícil imaginar a otra persona con mayor riesgo de huir de la justicia”, dijeron los fiscales en documentos de la corte.

Los fiscales describieron a “El Chapo” como el arquitecto homicida de una red de tráfico, brutalidad y corrupción que le generaron a su cártel de Sinaloa una fortuna mientras alimentaba una epidemia de abuso de drogas y violencia relacionada en Estados Unidos en las décadas de 1980 y 1990. “Él es un hombre conocido por una vida de crimen, violencia, muerte y destrucción, y ahora tendrá que responder por eso”, dijo Robert Capers, el fiscal federal de Brooklyn.

Cuando Guzmán bajó del avión en Nueva York, “al verle los ojos se podía ver la sorpresa, se podía ver la conmoción y, hasta cierto punto, uno podía ver el miedo, al percatarse él de pronto de que está a punto de enfrentar a la justicia estadounidense”, dijo Angel Melendez, agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos. Aunque “El Chapo” enfrenta acusaciones en varias jurisdicciones en todo el país, entre ellas Nueva York, San Diego, Chicago y Miami, además de México, será procesado en Brooklyn.

La ciudad de Nueva York se precia de tener una de las prisiones más seguras en Estados Unidos, el Centro Correccional Metropolitano en el bajo Manhattan, donde también se encuentran los sobrinos de la primera dama venezolana, Cilia Flores, quienes fueron acusados de conspirar para traficar drogas a Estados Unidos.

En el área de máxima seguridad de la cárcel, aproximadamente una decena de reos pasan 23 horas del día en celdas de 3 x 6 metros (12 x 20 pies) y se les prohíbe comunicarse entre sí. Las comidas se sirven en las celdas y ellos se ejercitan en un área específica para estos prisioneros.

Solo un número limitado de guardias cuidadosamente seleccionados tendrá acceso a Guzmán, quien es conocido por su riqueza y poder para corromper a la gente, dijo Catherine Linaweaver, ex guardia en esta correccional. El estricto confinamiento de este penal fue criticado por el grupo de derechos humanos Amnistía Internacional en 2011.

Ahora “El Chapo”, que tiene 50 y tantos años, enfrenta la posibilidad de pasar la vida en una prisión estadounidense mientras los fiscales buscan decomisarle 14.000 millones de dólares. Tuvieron que acceder a no buscar la pena de muerte como una condición para que fuese extraditado.

Como jefe del cártel de Sinaloa, Guzmán encabezó una organización que envió toneladas de cocaína y heroína a Estados Unidos valiéndose de camiones cisterna, aviones que aterrizaban en pistas clandestinas, barcos contenedores, lanchas motoras e incluso submarinos, dijeron los fiscales. Tal vez algo más conocidos eran los túneles que su cártel construía bajo la frontera para transportar droga, dijo Wifredo Ferrer, el fiscal federal de Miami.

El cártel hizo miles de millones de dólares en ganancias y contrató a sicarios para asesinar, secuestrar y cometer actos de tortura, de acuerdo con las autoridades. “Millones de estadounidenses se volvieron adictos a sus venenosas drogas”, dijo Capers.

Guzmán estaba en una prisión cerca de Ciudad Juárez, fronteriza con Estados Unidos. Fue capturado hace un año, después de escapar por segunda vez de un penal de máxima seguridad en 2015 a través de un túnel de kilómetro y medio (una milla) de longitud que llegó al piso de la ducha de su celda, un episodio sumamente vergonzoso para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Los abogados de Guzmán habían disputado la extradición desde que fue recapturado en 2016, y el jueves dijeron que el gobierno mexicano lo envió a territorio estadounidense para distraer al público de las protestas que ha habido en todo el país por el alza a los precios de la gasolina. “Fue ilegal. Ni siquiera nos notificaron”, dijo su abogado Andrés Granados. “Lo manejaron políticamente para opacar la situación de las gasolinas”.

Un tribunal rechazó un recurso amparo contra la extradición y falló que ésta era constitucional, señaló la cancillería mexicana en un comunicado.

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