El régimen sirio confronta este martes la amenaza de una respuesta militar de Occidente después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiera que hará “pagar” por el presunto ataque químico en Siria que desencadenó el repudio internacional.

El Consejo de Seguridad de la ONU votará proyectos rivales de Estados Unidos y Rusia en respuesta al presunto ataque químico en Siria.

Washington solicitó a esta instancia que vote este mismo martes a las 19H00 GMT su proyecto de resolución para crear un mecanismo de investigación del presunto uso de armas químicas en Siria, informaron diplomáticos.

En una rápida sucesión de reacciones, la Casa Blanca canceló el primer viaje de Trump a América Latina, preocupado por “supervisar la respuesta estadounidense a Siria”. El viaje a Lima y Bogotá lo iba a iniciar el viernes.

Trump también puso en la mira de sus amenazas a Rusia, que advirtió por su lado de “consecuencias graves” en caso de una acción militar de las potencias occidentales.

Washington, con el respaldo de Londres y París, dijo estar listo para actuar con o sin apoyo de Naciones Unidas en respuesta al presunto ataque químico lanzado el sábado en la ciudad de Duma, en Guta Oriental, y del que acusa al régimen de Damasco y a Moscú.

China y Rusia dejaron en claro su oposición a un eventual ataque occidental.

Pekín “se opone al uso impulsivo de la fuerza y las amenazas de utilización de la fuerza en las relaciones internacionales”, expresó Geng Shuang, portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores chino.

Moscú, aliado indefectible del régimen sirio, ya rechazó la iniciativa estadounidense en el Consejo de Seguridad y se prevé que presente su propio proyecto de resolución que exija “una investigación” que incluya a la OPAQ.

“Presentaremos hoy un proyecto de resolución que exigirá una investigación”, dijo el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov, y aseguró que les interesa la participación de “expertos independientes de la OPAQ”.

Poco después, la OPAQ, que recibió una invitación oficial de Damasco para que fuera a investigar, anunció que “en breve” enviará un equipo a Duma.

Este presunto ataque en Duma provocó el sábado más de 40 muertos según los cascos blancos (un grupo de socorristas en zona rebelde) y la ONG Syrian American Medical Society, basada en Estados Unidos.

La AFP no pudo verificar estas afirmaciones con fuentes independientes.

– En alerta máxima –

El lunes el embajador sirio ante la ONU, Bashar al Jaafari, acusó a Estados Unidos, Francia y otro países occidentales de realizar acusaciones falsas contra Damasco para “abrir la vía a un ataque en Siria como la agresión criminal de Estados Unidos y Gran Bretaña en Irak en 2003”.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, reclamó una investigación “imparcial” y sin restricciones.

Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), el ejército sirio puso a sus fuerzas “en estado de alerta” por los próximos tres días en los aeropuertos y bases militares de este país arrasado por la guerra desde 2011.

Las tropas se preparan con un despliegue rápido, especialmente en Damasco, pero también la provincia de Homs (centro), y también en Deir Ezzor (este), según el director de esta oraganización, Rami Abdel Rahman.

Esta medida se adopta generalmente “en reacción a las amenazas exteriores”, precisó.

En las calles de la capital, los sirios parecen ajenos a las amenazas que llegan desde el extranjero.

“Nadie teme un ataque”, dijo en tono desafiante Amal, ingeniero de 27 años. “Sabemos que todo lo que hacen es para minar el compromiso del ejército que libera las regiones” que han estado en rebelión, agregó.

“Honestamente, no tengo miedo de un ataque estadounidense. Después de siete años de lo que hemos visto con la guerra (…) ya no hay más miedo”, dijo por su lado Rahf, una estudiante.

– Negativas sirias –

El fantasma de una respuesta militar revivió el lunes tras el lanzamiento de misiles contra la base militar T-4 que posee el régimen sirio en el centro del país. Pero en este caso Damasco, Moscú y Teherán señalaron a Israel como responsable.

Israel afirmó que no aceptará que Irán se arraigue en ese país. “Independientemente del precio que se tenga que pagar, no tenemos otra opción”, dijo el martes el ministro de Defensa israelí Avigdor Lieberman en una conferencia de prensa donde no hizo referencia al bombardeo de la base siria.

Trump bombardeó en abril de 2017 una base militar siria en respuesta a un ataque con gas sarín en Jan Sheijun, del que acusaron al régimen de Asad y que dejó 80 civiles muertos.

El régimen sirio siempre ha negado su responsabilidad por los ataques químicos que se le han atribuido durante la guerra que devasta el país desde 2011.

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