Fotografía Archivo

Estados Unidos volvió a escuchar disparos mortales. Al menos cinco personas fueron asesinadas y dos resultaron gravemente heridas este jueves en las oficinas uno de los periódicos más antiguos del país: The Capital Gazette, un medio local en Annapolis, capital del estado de Maryland, cerca de Washington. Las autoridades detuvieron al autor, Jarrod W. Ramos, un adulto blanco de 38 años, quien habría actuado para vengarse del diario. Phil Davis, un periodista de sucesos del rotativo, tuiteó: “No hay nada más escalofriante que oír a múltiples personas tiroteadas mientras tú te encuentras bajo el escritorio y entonces oyes al pistolero recargar su arma”

Ramos ingresó a las instalaciones con una escopeta y granadas de humo y disparó a través de una puerta de cristal contra múltiples empleados, según Davis, quien describió la escena como “una zona de guerra”. El asesino le arrebató la vida a cuatro periodistas y un asistente comercial. En 2015, el criminal perdió un caso de difamación que presentó contra el periódico por una columna de 2011. El texto informaba que Ramos era culpable de hostigamiento a una mujer a través de las redes sociales.

Desde que se avisó a la policía hasta que el autor fue abordado pasaron entre 60 y 90 segundos, según las autoridades. Ramos estaba escondido bajo un escritorio cuando llegaron los agentes y no mostró resistencia al momento de su detención. Tras el suceso, las autoridades evacuaron a todos el edificio. Los trabajadores salieron de las oficinas de The Gazatte, propiedad del periódico Baltimore Sun, hacia el aparcamiento con las manos en alto.

“Esta persona estaba preparada hoy para entrar, esta persona estaba preparada para dispararle a la gente”, dijo el subdirector de policía del condado de Anne Arundel, William Krampf. “Su intención era causar daño”.

Entre los asesinados estaba el veterano columnista, editor y profesor de periodismo Rob Hiaasen. Hiaasen, de 59 años, trabajó durante 15 años en el Baltimore Sun y en 2010 se trasladó a The Capital Gazette para ejercer de editor asistente.

Fuente: El País

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