Empujados por el colapso económico que ellos mismos ayudaron a generar, docenas de funcionarios y empresarios del chavismo han comenzado a emigrar, abrir negocios o disfrutar de sus fortunas en Estados Unidos, en una tendencia que ha despertado la ira de los activistas venezolanos del Sur de Florida, quienes ahora están reportando la presencia de dinero sucio a las autoridades.

Y es que los integrantes del exilio venezolano —algunos de los cuales viven al borde de la indigencia, durmiendo dentro de carros y dependiendo de la caridad ajena para comer— deben compartir las calles de Miami con los millonarios que acumularon sus fortunas bajo la sombra del chavismo, a quienes atribuyen la responsabilidad de haberles arruinado y de haberles obligarles a huir del país, explicó José Antonio Colina, presidente de la Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex).

“Aquí hay mucho vagabundo viviendo en mansiones, mientras que las víctimas de su revolución muchas veces no tienen con qué comer”, dijo Colina a el Nuevo Herald, cuya organización ha compilado una lista de cerca de al menos 55 individuos allegados al chavismo que próximamente entregará a legisladores clave.
“Entre nosotros caminan desde ex fiscales responsables de los presos políticos hasta militares que por años sostuvieron al régimen, y que ahora, tras pasar a retiro dejaron de gritar ‘socialismo o muerte’, pretenden vivir como millonarios en Estados Unidos”, manifestó Colina.

También están los empresarios chavistas, quienes sirven de testaferros o de socios con los jefes del gobierno bolivariano.

La idea detrás de la lista es alertar a las autoridades estadounidenses sobre las actividades de estas personas en Estados Unidos, para que las agencias a su vez inicien sus propias investigaciones.

La recopilación de nombres se produce en momentos en que Washington brinda señales de que está por aplicar mayores sanciones contra funcionarios del régimen de Nicolás Maduro inmersos en prácticas de corrupción, involucrados en el narcotráfico o lavado de dinero, o están implicados en violaciones de los derechos humanos.

El Departamento del Tesoro el mes pasado incluyó al vicepresidente de Venezuela Tareck El Aissami en su lista negra, en una medida que conlleva el congelamiento de una fortuna estimada en varios miles de millones de dólares.

La medida también involucró a Samark López Bello, quien es acusado de ser el principal testaferro de El Aissami, y cerca de una docena de empresas vinculadas con el empresario venezolano.

Entre las propiedades confiscadas a López figura una mansión valorada en $16.5 millones de dólares, ubicada en Coral Gables.

Pero las medidas anunciadas hasta ahora son sólo el comienzo. Fuentes familiarizadas dijeron que la Oficina de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) próximamente anunciará la inclusión de más venezolanos en su lista negra.

EL NUEVO HERALD

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