Una oficina poco conocida del Departamento de Estado de Estados Unidos está otorgando casi $1 millón a un grupo de expertos de Washington para promover la paz en Venezuela y comenzar a identificar los componentes básicos para un nuevo gobierno dirigido democráticamente.

Pero los críticos ya lo ven como un esfuerzo del Departamento de Estado para entrenar a la oposición en un diálogo que socava el esfuerzo del presidente Donald Trump para obligar al presidente venezolano Nicolás Maduro a restaurar la democracia.

“Es un desperdicio de dinero de los contribuyentes”, dijo una fuente del Congreso familiarizada con el programa. “Han tratado de dialogar repetidamente y no ha funcionado. Simplemente le otorga tiempo a Maduro”.

La Oficina de Operaciones de Conflicto y Estabilización del Departamento de Estado pagó $900,000 al Atlantic Council en septiembre con instrucciones de “promover la resolución no violenta de conflictos” en Venezuela.

El consejo dijo que el objetivo del proyecto de un año es atraer más atención internacional a la crisis, mostrar al público cómo se vería Venezuela bajo un nuevo liderazgo y proporcionar a la oposición y a otras partes interesadas las herramientas necesarias para trabajar de manera más cohesiva.

Pero el esfuerzo ya está generando una gran controversia. Según los que en el gobierno de Estados Unidos prefieren una línea más dura contra Maduro, el gasto del Atlantic Council es un esfuerzo del Departamento de Estado para entrenar a la oposición sobre cómo negociar y prepararse para un futuro si el gobierno se derrumba, mientras otras partes de la administración Trump han insistido en una estrategia basada en sanciones.

Con el estímulo de los republicanos del sur de la Florida, como el senador Marco Rubio y los representantes Ileana Ros-Lehtinen y Mario Diaz-Balart, Trump ha estado presionando a Maduro para restaurar las instituciones demócratas a la nación ubicada en las reservas petroleras más grandes del mundo, pero ahora desmoronada bajo el peso de una crisis económica y humanitaria cada vez más profunda.

La administración de Trump ha seguido esa línea, imponiendo una mezcla de sanciones personales y económicas, incluidas sanciones en agosto que bloquearon en gran medida que el país sudamericano pueda obtener el capital que tanto necesita.

Venezuela acusó a Washington de ser el titiritero de la oposición. Esta semana, el ministro de Información de Venezuela, Jorge Rodríguez, amenazó con interrumpir las conversaciones con miembros de la oposición venezolana a menos que Washington levante sus sanciones.

El Departamento de Estado no ha respondido preguntas específicas, incluida la cantidad o el destinatario del financiamiento, pero dijo que el objetivo es trabajar con organizaciones fuera del gobierno para “promover el buen gobierno, la democracia, los derechos humanos, la asistencia humanitaria y la transparencia en todo el mundo”.

Jason Marczak, director del Centro Latinoamericano Adrienne Arsht de Atlantic Council, confirmó haber recibido los fondos, aunque dijo que la organización no forma parte de ninguna negociación entre la oposición y Maduro. Sin embargo, dijo que están trabajando con socios en Venezuela para proporcionar a la oposición y a otros miembros de la sociedad civil las herramientas necesarias para trabajar de forma más cohesiva como una coalición unida organizando conversaciones, recopilando datos y análisis.

“Lo que estamos tratando de hacer es abordar las fracturas dentro de la oposición”, dijo Marczak. “Eso es útil para la posición general de la oposición porque lo que el gobierno quiere es una oposición dividida”.

La oposición venezolana está compuesta de muchas ideologías políticas diferentes. Si bien están unificados en su oposición a Maduro, hay muchos puntos de vista sobre cómo sacar al país sudamericano de su crisis actual. La oposición es criticada a menudo por no tener una visión para el país que vaya más allá del cambio político.

Según Atlantic Council, la organización tendrá dos personas dedicadas al proyecto que durará un año. Trabajando con varios socios locales, el Atlantic Council llevará a cabo investigaciones y organizará reuniones con aquellos involucrados en la oposición y otras partes interesadas. Llevará a cabo consultas individuales y consultas grupales. Revisará las condiciones electorales. También hará recomendaciones sobre cómo mejorar la economía y formas cómo los líderes alternativos pudieran tener éxito.

El Atlantic Council dijo que también traerá líderes a Washington para eventos públicos. Al final del año, producirá una serie de informes para el Departamento de Estado sobre las oportunidades para avanzar. Algunos de los informes deberían ser públicos, pero otras partes no lo serán, dijo el grupo.

El Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, que dirigió el esfuerzo para aumentar la presión sobre Venezuela, remitió las preguntas al Departamento de Estado sin decir si la Casa Blanca firmó el acuerdo.

El Departamento de Estado no proporcionó detalles, pero dijo que el contrato fue otorgado bajo lo que llamó la “Red de Apoyo al Proceso de Paz”.

No todos ven la distinción entre lo que el Atlantic Council dice que está haciendo y el entrenamiento a la oposición para negociar con Maduro.

Los miembros tanto del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara como de Relaciones Exteriores del Senado han expresado sus reservas sobre el uso de los fondos públicos y si eso encaja con la misión de la administración. La subvención también generó preocupaciones en otras agencias, como USAID, según una fuente de los Estados Unidos que habló con los funcionarios involucrados en el proceso de subvención. Algunos funcionarios consideraron que apoyar el diálogo entre el gobierno y la oposición era inútil y que el dinero debería haberse usado para apoyar otros esfuerzos en Venezuela.

“Estados Unidos, por un lado, está tomando una postura muy enérgica y, por el otro, está hablando de diálogo”, dijo la fuente estadounidense. “Eso es ingenuo. Eso es estúpido. Es una pérdida de dinero.”

Marczak ha escuchado algunas de las preocupaciones, pero cree que se está combinando el proyecto de su organización con el trabajo anterior del Departamento de Estado. No ve cómo trabajar por una visión común con la oposición puede socavar las sanciones de la administración.

“Somos un grupo de expertos. No estamos en la mesa de negociaciones de ninguna manera”, dijo. “Estamos haciendo lo que hace un laboratorio de ideas”. Estamos proporcionando investigación. Estamos proporcionando análisis. Estamos haciendo consultas. Estamos creando eventos. Estamos haciendo las cosas típicas que hacen los laboratorios de ideas”.

EL NUEVO HERALD

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