La lista de objetos sexuales introducidos por el ano es de lo más variopinta que ustedes puedan imaginar. La curiosidad, las ganas de probar nuevas o de estimular los sentidos, puede derivar en ciertas prácticas de riesgo que representan todo un peligro para nuestra salud.

De ahí, a introducirse un objeto de 77 cm., perforarse los intestinos y acabar ingresado de urgencia en el hospital… quizás… haya un pase. Eso es lo que le ha sucedido a un varón británico de 53 años que se mantiene con vida gracias a la rápida intervención de los médicos.

El objeto de la polémica

“El objeto de la polémica”

Su caso aparece publicado en la revista científica BMJ Case Reports en la sección ‘casos extraños y surrealistas’ y con un título que da buena cuenta del caso: “Una jugada que salió mal: presentación de una perforación intestinal por un cuerpo extraño inusualmente grande introducido por el ano“. Sí, salió mal.

La publicación recoge que el paciente se perforó, literalmente, el recto al introducirse un objeto “inusualmente grande“, “el primero de su tipo y único debido al enorme tamaño“. Es decir, que consiguió hacer historia con su hazaña de ‘sonrisa vertical’.

No hay que olvidar que el simple hecho de introducirse objetos en el ano ya es peligroso per se. Se requiere que la zona se encuentre limpia, bien lubricada y que el objeto -a poder ser- cuente con un preservativo. Y, siempre, mantener precauciones para no liarla.

Operado de urgencia

En este caso cualquier tipo de precaución brilló por su ausencia; y todo finalmente se palpó en un ingreso de urgencia. El equipo médico dirigido por el doctor Saad Ikram decidió realizar una radiografía que hizo saltar todas las alarmas.

La placa mostraba una preocupante sombra en el lado derecho del abdomen. En ese momento, y ante la evidencia que le mostraron los facultativos, el hombre confesó: se había introducido un juguete sexual de 77 centímetros de largo.

Según relató a los médicos, el estado de embriaguez y las ‘ganas de marcha’, hicieron que “perdiera el control“. A lois pocos minutos, en lugar de placer, había empezado a sentir un fortísimo dolor. En ese momento había acudido a urgenicias, confesando que se había introducido un extraño juguete sin batería.

El paciente tuvo que ser operado de urgencia ante la gravedad de la situación“El paciente tuvo que ser operado de urgencia ante la gravedad de la situación”

El contundente objeto había dañado la zona, perforado el intestino y alcanzado el abdomen. Ante los grandes daños que sufrió el hombre, finalmente tuvieron que retirarle hasya 20 centímeros de intestino grueso.

No solo eso: el paciente se vio obligado a pasar hasta nueve días en el hospital y los médicos tuvieron que practicarle una ostomía para que las heces fueran eliminadas a través de una bolsa adherida a su cuerpo.

Ante el peligro que representan los casos de este tipo, los especialistas reclaman que los usuarios hagan uso del conocido como ‘sentido común’ y que empleen como objetos sexuales los concebidos para tal fin.

LOS REPLICANTES

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