¿Será por el estrés? Lo cierto es que tienes mucho encima. O tal vez te haya pillado un poco desconcentrada. ‘Bueno, será cosa de hoy’, piensas. Pero vuelve a suceder. Todo va bien, disfrutas, pero, de nuevo, no alcanzas el clímax. En realidad, ese día estabas también muy cansada. Probablemente, será algo puntual. O quizá no. Por eso, empiezas a preocuparte. ¿Quién se ha llevado tus orgasmos?

Un estudio científico acaba de establecer que el 30% de las mujeres se encuentran en la misma situación: no terminan sus relaciones sexuales con la debida y esperada suelta de fuegos artificiales. Parten de la base de que las mismas mujeres no tienen problemas para alcanzar el orgasmo mediante la masturbación, por lo que no presentan ningún tipo de patología que se lo impida, y abren entonces el foco a muchos otros condicionantes que las predisponen desde, en la mayoría de los casos, el punto de vista emocional.

La investigación analizó los patrones de 913 mujeres mayores de 18 años y determinó como los más habituales varios factores, abordables desde un prisma meramente físico o desde un punto de vista psicológico. De esta forma, la falta de lubricación y el dolor o la irritación durante las relaciones y la interferencia derivada de algunos tratamientos y medicinas se englobarían bajo las premisas ‘físicas’, mientras que el estrés y la ansiedad, la falta de excitación, los complejos o el desapego de la pareja son entendidos como factores emocionales.

Se trata de un problema más habitual de lo que pueda parecer, y se produce en mujeres de todas las edades”, explica Marta Ibáñez, psicóloga sexual. Y completa: “Afortunadamente, es cierto que las mujeres jóvenes cada vez se preocupan más por temas como este y acuden a la consulta al poco de iniciarse en las relaciones sexuales”. Porque conviene tener claro que el problema, como casi cualquier otro, tiene solución, y que normalmente tiene una raíz común: “El germen más usual está en el hecho de que la mujer no se conoce, no ha invertido tiempo en autoexplorarse y, en ocasiones, jamás ha tenido un orgasmo”, repasa la experta.

Por eso, anima a entender a la masturbación como una gran aliada. “Es el ejercicio más indicado para, primero, saber qué es lo que te gusta y, segundo, poder guiar a tu pareja en aquello que te excita”, explica Ibáñez, que distingue además entre el orgasmo vaginal y el de clítoris: “Resulta muy arriesgado confiar en el advenimiento del orgasmo sólo con la penetración, por lo que la estimulación manual sigue siendo importante”.

Todo con tal de no terminar siendo una mera espectadora de tus propias relaciones. Es lo que ocurre cuando la bola de nieve se ha hecho lo suficientemente grande como para generar un bloqueo más serio. Sucede una vez, dos, tres. Quizá por inexperiencia o por desapego. Pero, en cualquier caso, si no se le pone solución, “en lugar de disfrutar, la chica acaba viendo lo que ocurre desde fuera, desconectándose de la respuesta sexual y perdiendo la excitación”, sostiene.

En último caso, la falta de orgasmo puede ser entendida también como una voz de alarma. El mismo estudio científico determina como motivos también habituales la ausencia de disfrute con la pareja, la creencia de que es el otro quien no está disfrutando o la desaparición del interés en mantener relaciones con esa persona. “Quizá esas sensaciones deban ser entendidas no como un problema personal, como un bloqueo sexual, sino como el aviso de que esa pareja no es la adecuada”, aventura la psicóloga.

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Quizá. Entonces, primero, autoconocimiento; segundo, reflexión, y tercero, tranquilidad. La falta de orgasmo es común. Pero no deseable, así que convendrá tener en cuenta estas pautas antes de que la bola de nieve termine por enfriar, pero de verdad, tus relaciones sexuales.

COSMOPOLITAN

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