La violación de derechos humanos no distingue profesiones. Guillermo Castillo Bustamante, pianista y compositor, fue uno de los centenares de presos políticos en la isla de Guasina, donde la dictadura de Marcos Pérez Jiménez instaló un campo de concentración. Durante sus seis años en la cárcel compuso el conocido bolero Escríbeme, “el himno de los presos”, además de otras 90 canciones

El 25 de julio de 1952, el Vapor Guayana desembarcó en Guasina con alrededor de 400 presos políticos luego de realizar un viaje de ocho días desde La Guaira. El barco hizo paradas en Cumaná, Carúpano y Güiria para recoger a los disidentes del perezjimenismo y adentrarse luego al río Orinoco por el caño Manamo.

La bodega del barco, acondicionada para cargar cemento, fue usada para hacinar cientos de presos que respiraban poco aire y debían convivir con sus propios desechos humanos de todo tipo, desde orine hasta vómito. Cada cierto tiempo les bajaban algo de comida en unas latas. Luego les daban otra con agua, que nunca era suficiente. A veces se levantaba la lona que cubría la boca de la bodega, pero nunca se apaciguaba el olor fétido dentro del barco.

El viaje de miseria y tortura apenas empezaba. Al llegar a la isla de Guasina los esperaban dos hileras de Guardias Nacionales para “bautizarlos” con peinillazos, golpes con objetos largos de goma que eran usados en la época como método de represión y que dejaban grandes heridas en la piel, e incluso, provocaban caídas al piso. Luego serían sometidos a trabajos forzados por horas y a pasar noches en vela cuando subía el nivel del río, inundando la isla, amenazando con que se los llevara la corriente para siempre.

Entre esos presos se encontraba Guillermo Castillo Bustamante. Su historia es recuperada por su hija, Norma Inés Castillo de Sáez Mérida, en el libro Son tus cartas mi esperanza, el cual aspira a convertirse en una película. “Podría ser animada, estilo Up, El libro de la vida o Coco; o en ‘carne y hueso’ como El abrazo de la serpiente“, dice Castillo de Sáez.

“Es menester hacer un reclamo. El que ocurriese algo tan desalmado como el campo de concentración de Guasina, sin que la sociedad del momento moviera un párpado de vergüenza, o porque el miedo ante la dictadura los paralizaba, demuestra que siempre hay que repetir, mostrar al mundo la cara oscura de la complicidad, de la omisión o del miedo. Es un deber que tenemos todos los que hemos sido víctimas del maltrato y la ignominia de regímenes autoritarios”, refleja el epílogo de ese texto.

Guillermo Castillo Bustamante fue un músico pianista y compositor cuya oposición a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez le costó seis años de prisión y un exilio. El 25 de julio de 1952 llegó a Guasina, el campo de concentración venezolano en donde ocurrieron de las peores violaciones a los derechos humanos en la historia del país.

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