A veces recuerdo una página de uno de los libros que están apilados en la casa de Leopoldo López. Es un texto que López relee a menudo; uno al que ha regresado muchas veces en los últimos años, garabateando nuevas ideas al margen, subrayando palabras y frases en tres colores de tinta y lápiz. Analizar ese fragmento es como contar los anillos del árbol de su vida política.

El libro no está ubicado para despertar este tipo de atención. De hecho, a casi nadie se le permite ingresar a la casa de López, quien siempre está vigilado por los servicios de seguridad venezolanos; pero también, a pesar de todas sus fallas y defectos, no es el tipo de persona que organiza su biblioteca para mostrarla. Prácticamente todos los libros de la casa están amontonados en el suelo de madera oscura: hilera tras hilera de tomos que se elevan en columnas y pueden sobrepasar los dos metros de altura, son torres irregulares que llegan a tambalearse precariamente. Cuando ves que los hijos de López pasan corriendo, sientes un estremecimiento.

El libro que recuerdo de manera particular es una colección de ensayos y discursos políticos. Fue compilado por el político mexicano Liébano Sáenz, con textos sobre el príncipe maya Nakuk Pech y la activista francesa Olympe de Gouges. El capítulo más significativo para López comienza en la página 211 con la “Carta a los clérigos de Alabama”. Es una versión mixta del texto que se conoce como la “Carta desde la cárcel de Birmingham” que fue escrita por Martin Luther King Jr. en 1963. King estaba en Birmingham para liderar las protestas no violentas que ahora son elogiadas por todo el mundo, pero es necesario recordar que en 1963 estaba atrapado en un infierno. No solo se trataba de los matones del FBI que pusieron micrófonos en su casa y su oficina o el ascenso del movimiento nacionalista negro que criticaba su piedad pacífica sino que, además, un grupo de sus propios aliados estaban dispuestos a hablar sobre los derechos civiles siempre y cuando eso no causara ningún escándalo. Un puñado de clérigos de Birmingham había emitido una declaración que desprestigiaba a King como un agitador externo cuyas marchas y desobediencia civil eran “técnicamente pacíficas”, pero aún así infringían la ley y era probable que “incitaran al odio y la violencia”.

Continue reading the main storyFoto

Leopoldo López en julio pasado. El líder político venezolano recibió el beneficio de cumplir su condena bajo arresto domiciliario con la condición de que guardara silencio. CreditCarlos Becerra para The New York Times

En la página del libro que López atesora, King contrataca. Escribiendo desde una celda estrecha, sin colchón ni luz eléctrica, garabateó su respuesta en trozos de papel para que su compañero de celda pudiera sacarlos de forma clandestina. Cerca de la parte superior de la página, López ha subrayado un pasaje en el que King condena la complacencia de “los blancos moderados” y la sugerencia de que los manifestantes pacíficos son los responsables de la respuesta violenta de los demás. “Nosotros, que participamos en la acción directa no violenta, no somos los creadores de la tensión”, escribe en un pasaje que López marcó con verde: “Sino que nos limitamos a hacer aflorar una tensión oculta, que ya estaba ahí presente. La sacamos a la luz, donde se la puede ver y se puede lidiar con ella”. King compara a la desobediencia civil con un forúnculo que debe extirparse y luego escribe un pasaje que López ha marcado al menos media decena de veces con algunas palabras subrayadas en rojo, otras resaltadas en rosa, un puñado de frases enmarcadas en verde y tres flechas grandes dibujadas en el margen del fragmento: “La injusticia debe ser expuesta, con toda la tensión que su exposición provoca”.

De cierto modo, no tiene nada de especial que un político estudie a King y, entre las personas que López intenta emular, yo no pondría a King al inicio de la lista. Él está más directamente influenciado por el expresidente venezolano Rómulo Betancourt o por su propio abuelo, Eduardo Mendoza, quien fue consejero de Betancourt. Pero cuando consideras el camino que López ha seguido durante estos últimos años en prisión, las decisiones que ha tomado, sus compromisos y equivocaciones, el precio que ha pagado por decir lo que piensa y el precio actual de su silencio, si quieres entender el impacto de sus cuatro años en cautiverio y nueve meses en confinamiento solitario, el mensaje de King en Birmingham es un buen documento para comenzar.

Continue reading the main storyFoto

Lea más en:
Comments

Dejar una respuesta