Existen situaciones en las que el rencor puede alimentar el deseo de venganza tan presente en la ira extrema. En una infidelidad, por ejemplo, algunas personas creen que responder a otra persona con la misma acción es una forma de calmar ese malestar. Sin embargo, la realidad es que la venganza no sirve de nada, en el sentido literal de la palabra.

Al contrario, produce más sufrimiento a largo plazo. Aparentemente, la venganza produce un alivio inicial, sin embargo, ese aparente alivio momentáneo no es permanente puesto que la herida solo se sana a través del perdón. La psicología humana es compleja pero cuando sufres una situación de dificultad, lo más importante es perdonar. La única forma de dar libertad a ese sentimiento a través de ese perdón que resulta liberador y terapéutico. ¿Cuáles son las razones más importantes para no vengarse de alguien?

1. Practicar el bien

La bondad eleva tu perfección y te ayuda a ser tu mejor versión. Por el contrario, la maldad te degrada como persona. Y aunque el sentimiento de venganza es un sentimiento natural, llevarlo a la práctica es un paso más allá que daña tu propia naturaleza y corrompe tu bondad.

2. No aporta ningún fin constructivo

La venganza solo hace daño, principalmente a ti mismo. Sócrates afirma: “Es peor padecer la injusticia que cometerla”. El filósofo griego ha pasado a la historia de la filosofía por su sentido común y su conocimiento. Por tanto, motivos más que suficientes para hacerle caso y confiar en sus palabras con su verdad infinita más allá de la distancia temporal con su tiempo.

3. Las personas se equivocan

El deseo de venganza es una sensación posible en una ruptura de pareja, por ejemplo. Sin embargo, superas antes una situación cuando comprendes que existen factores que trascienden a tu propia voluntad, en lugar de preguntarte una y mil veces por qué te tuvo que pasar a ti. Este tipo de pregunta resulta tóxica porque te mantiene encerrado en el foco de dolor.

4. Estar por encima de la otra persona

Si de verdad quieres sorprender a esa persona que te ha herido, demuéstrale que tú estás por encima de lo que te ha hecho. Y esto solo lo consigues al mostrarle la grandeza de que tú no eres del mismo modo. En un desamor, por ejemplo, sigue con tu vida. Esto es mucho más constructivo que pensar en la venganza por el dolor padecido.

5. La venganza trae remordimientos

Mientras que el perdón te ayuda a estar en paz contigo mismo, por el contrario, la venganza te hace vivir en la trampa de los remordimientos constantes, son la consecuencia inmediata de haber actuado por puro impulso. Y los remordimientos producen preocupación, estrés, angustia y malestar. No te sientes orgulloso de ti mismo cuando actúas de este modo. Por tanto, piensa en ti y en tu propio bienestar, conecta con tu centro vital. Y olvídate de esa persona.

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