Venezuela se encuentra en una situación sumamente penosa actualmente por la enorme corrupción que ha asolado a la patria y sus instituciones, aquellas mismas a las que se juraba defender y proteger cuando cada soldado se alistaba para el servicio y que para los militares de carrera debería ser, ese juramento, algo sagrado. Venezuela vive una crisis económica y política sin duda, pero lo mas doloroso es la enorme putrefacción que lleva este Estado en sus entrañas, donde se violan derechos humanos a diario con la anuencia de quienes deberían protegerlos y garantizarlos.

Cínica y descaradamente, de esa manera se puede describir la forma cómo los funcionarios del gobierno se ríen de la crisis que vive el pueblo venezolano en la actualidad.

El señor Cabello asegura que la migración es una “moda” mientras el señor presidente asegura que quienes se van lo hacen “forrados de billete”, la señora Rodríguez aseguraba en las instancias de la Unasur que en Venezuela se importaba alimentos para cubrir la demanda de tres países, para el señor fiscal impuesto por la ANC nada de importancia pasa a menos que se lo digan los jerarcas del Estado.

Pantomima o Estado fallido, lo cierto es que Venezuela como país no merece estar postrada por estos “rebullones” que han robado los dineros de la nación encadenando a una incuantificable deuda a las futuras generaciones a la par que han destruido uno de los mas hermosos ecosistemas en la región de Guayana.

Al fijarse en estos personajes, cada uno muestra en sus rostros  secuelas de la maldad que portan, pero quienes han permitido que esto ocurra con su colaboracionismo son culpables también de todo cuanto acontece en el país.

El sábado 4 de agosto, ocurrió el llamado “atentado contra el presidente Maduro durante un acto en la av. Bolívar, en el mismo, se habló de la explosión de un Dron contentivo de explosivos que no pudo cumplir su objetivo.

Buscando mostrar “musculo” luego del fallido atentado contra Nicolás Maduro apuntó baterías contra miembros opositores de la Asamblea Nacional, entre ellos Julio Borges y Juan Requesens, éste último fue secuestrado por la Dgcim e incomunicado violando el precepto de inmunidad parlamentaria. Pasadas 48 horas de su secuestro, se dicta revocatoria de su inmunidad desde un “organismo” que no tiene ninguna jurisdicción para hacerlo como la ANC.

Como alegato para la detención del diputado se invocó “flagrancia”, sin embargo, Requesens no estuvo en el sitio del atentado ¿cual fue la flagrancia?.

Luego se publicó un video en los cuales el diputado explicaba su participación durante el proceso conspirativo, sin embargo, quienes le conocen y sus familiares captaron que “ese no era él”, algo raro pasaba.

Hoy sus familiares denuncian que se ha comprobado que al diputado, aparte de torturas y aislamiento se fueron suministradas sustancias psicotrópicas para obligarlo a incriminarse.

Este es el Estado “defensor de los derechos humanos” que impera en Venezuela , un estado que a base de torturas y uso de sustancias ilícitas logra “confesiones” y con la anuencia de un putrefacto sistema judicial y una fiscalía maniqueados desde una ilegítima ANC…En esto han convertido a Venezuela.

Fuente: VAD

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