Los gestos de buena voluntad son imprescindibles en cualquier negociación o, lo que es lo mismo, cualquier proceso de diálogo. En función de esto, la oposición otorgó una especie de “tregua” desde la Asamblea con el aplazamiento de la declaración de responsabilidad política del presidente Nicolás Maduro y la suspensión de la marcha hacia el palacio de Miraflores, mientras el Gobierno liberó cinco presos políticos.

Sin embargo, expertos opinan que los gestos del Gobierno han sido insuficientes y no han generado confianza para el avance del diálogo.

El director de la escuela de estudios políticos de la UCV, Carlos Luna, señala que el Gobierno no solo faltó al compromiso adoptado con el Vaticano de bajar el tono agresivo al amenazar a la dirigencia de Voluntad Popular con cárcel sino que además utiliza a los presos políticos como “rehenes”.

“La liberación de los presos políticos puede ser considerado como una muestra de buena voluntad, pero esto no puede darse como si se tratara de un secuestrador que va liberando rehenes. El Gobierno va soltando a los presos políticos por goteo en función de ganar tiempo”, indica.

El analista refiere que al congregar a su militancia en los alrededores de Miraflores este jueves 3 de noviembre, el Gobierno pone a su militancia en una situación de ciudadanos de primera, mientras que los opositores son tratados como ciudadanos de tercera.

“No ha habido ninguna muestra de construcción de confianza para el avance del diálogo por parte del Gobierno”, subraya.

¿Qué debe hacer la MUD?

Luna recomienda a la coalición de oposición unificar sus agendas. “La MUD no puede jugar con agendas paralelas si quiere tener un preso real en la negociación. En segundo lugar, si se había dicho que la estrategia es calle y voto o calle y diálogo, tu mecanismo de presión no lo puedes bajar en función de hacer concesiones porque lo que lleva al Gobierno a negociar es precisamente la presión que puede generar su inestabilidad”.

El politólogo Jesús González advierte que los indicadores dan cuenta de que la presión económica empeorará aún más en 2017 y es probable que la situación de conflictividad social se unifique. “A principios de año vimos microcolapsos que se manifestaban en saqueos, ahora vemos que el conflicto social se está uniendo, expandiendo, a medida que los venezolanos sufren más los rigores de la crisis”.

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