Jesus Torrealba, secretary of the Venezuelan coalition of opposition parties (MUD), speaks during a news conference in Caracas September 24, 2014. Venezuela's opposition parties on Wednesday named Torrealba to head their coalition before the 2015 parliamentary elections, where they hope to weaken Venezuela's President Nicolas Maduro's socialist government. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins (VENEZUELA - Tags: POLITICS)

Si algo tiene claro la Mesa de la Unidad Democrática es que al retrasar para finales de octubre la recolección de firmas de 20% de los electores, el Consejo Nacional Electoral solo pretende desmoralizar a quienes desean el revocatorio de Nicolás Maduro, por lo que acordó mantener la organización de asambleas en los estados, movilizarse el 1° de septiembre hasta el Poder Electoral en Caracas y denunciar las nuevas trabas.

“Lucena no hizo anuncios sobre el 20%. Fue un ejercicio de cinismo para desmoralizar y hacer creer que el revocatorio está lejos. El revocatorio será este año. El 1° se septiembre haremos valer la Constitución, en su artículo 72”, afirmó el gobernador de Miranda, Henrique Capriles, luego de que la alianza rechazó la exposición del CNE ante autoridades militares y del Tribunal Supremo de Justicia.

Capriles aseguró que, en el supuesto de que la recolección de 20% sea fijada en octubre, el referéndum no tendría por qué ser en 2017: “No hay razones legales ni técnicas para impedir el revocatorio. Esa gente dijo que en 2015 que no habría parlamentarias, que la MUD perdería, y miren lo que pasó: se ganó la mayoría legislativa. Nos organizaremos; ellos (CNE y PSUV) están para generar desconfianza”.

El dirigente advirtió sobre las consecuencias de entorpecer la consulta: “Lucena no se atrevió a decir que no habrá revocatorio, no se atrevió a dar la cara. Trancar la vía democrática colocará a Venezuela en una situación peligrosa, más complicada en lo social y con más tensión. No queremos ni explosión social ni golpe de Estado”.

Si se analizan los lapsos de la normativa de los referendos, el CNE no cerró la posibilidad de realizar la consulta en 2016 pero sí la complicó.

En una exposición de cerca de dos horas Tibisay Lucena, presidente del Poder Electoral, explicó por qué considera que la próxima recolección de firmas será posiblemente a finales de octubre: porque en este momento la Comisión de Participación Política revisa la solicitud de la MUD (tiene 15 días continuos para hacerlo), y luego es que la Junta Nacional Electoral podrá presentar (entre el 14 y 16 de septiembre) su propuesta de centros para recabar las rúbricas.

“Si se cumpliesen todos los requisitos de la norma, la recolección de firmas se llevaría a cabo hacia finales de octubre”, reiteró Lucena. Explicó que el CNE se tomará luego entre 28 y 29 días para hacer la convocatoria al referéndum y tendrá hasta 90 días para organizarlo.

Injustificado. Pero los lapsos de Lucena violan el reglamento, pues la recolección de las firmas, según los lapsos de las Normas para la solicitud y promoción de referendos, debería hacerse el 9 de septiembre, y así el revocatorio podría efectuarse en noviembre.

Con el nuevo retraso el revocatorio solo podría realizarse en diciembre si el CNE lo organiza en un mes. En 2004, cuando se intentó revocar a Hugo Chávez, organizarlo tomó dos meses.

En su exposición Lucena trató de justificar constantemente los nuevos retrasos: recordó que el referéndum de 2004 demoró 319 días en hacerse, y aseguró que el CNE jamás organizará una elección sin respetar dos factores: las normas que regulan el proceso y el trabajo técnico que lo garantiza.

“El CNE tiene una capacidad enorme, pero por más que yo quiera no puedo hacer aparecer una máquina al día siguiente”, ironizó

El rector Luis Emilio Rondón rechazó que la recolección de firmas se haya extendido hasta finales de octubre. “Se pudo fijar una fecha anterior si la preparación de las máquinas se fijara para la segunda quincena de agosto, como propuse, y no la primera de septiembre”, explicó.

Rondón condenó que el CNE siempre divulgue con retardo los lapsos del proceso: “Vimos cómo constatar el 1% (primera recolección de firmas), que debió tomar 5 días, tardó más de 30 días. Por eso insistí en la divulgación de un cronograma integral. Es indispensable que el CNE respete los lapsos de la normativa y garantizar que los venezolanos expresen su voluntad soberanamente. Estamos a tiempo”.

A Capriles le resultó irónico que el CNE aplique los lapsos máximos establecidos en las normas para retardar la consulta si, afirmó, han violado sus propias reglas constantemente: “Esa gente es capaz de comerse un elefante y no eructa. Crean normas sublegales; mienten”.

Jesús Torrealba, secretario ejecutivo de la MUD, coincidió con Capriles en que la consulta puede hacerse este año. “El revocatorio es técnicamente posible, políticamente aceptable y socialmente necesario”.

La tesis de la MUD es que Lucena no habló de fecha concreta por una razón: “Porque el revocatorio está en manos de la gente y si fijan 20% lo vamos a arrasar”, aseveró Torrealba, quien advirtió que si el país no ha explotado es justamente por la esperanza que la gente deposita en la consulta.

Pero la rectora insistió en que no aceptará presiones: “Este Poder Electoral no acepta presiones de nadie, nuestro deber es respetar los derechos constitucionales del pueblo todo. El revocatorio no es una fórmula para generar inestabilidad política”, agregó.

Impugnaciones. Sonriente y complacido tras escuchar a Lucena, el jefe de la Comisión Presidencial de Verificación de Firmas, Jorge Rodríguez, aseveró: “Ni en 2016 ni en 2017 habrá revocatorio”.

El dirigente amenazó con nuevas trabas que podrían frenar el proceso, entre estas la impugnación del registro electoral que podría realizar el PSUV, así como las resoluciones del TSJ y la Fiscalía sobre las demandas por supuesto fraude en las firmas, y la nulidad de la Mesa como partido y grupo promotor de la consulta.

“El CNE constriñó los lapsos en 113 días y eso significa que sería en febrero (de 2017)”, calculó Rodríguez.

EL NACIONAL

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