Decir que los venezolanos padecen una fuerte crisis económica que empeora cada año no es una simple percepción. Los datos publicados anualmente por el propio Banco Central de Venezuela (BCV) dieron fe de ello, al menos hasta 2015 cuando se emitieron los últimos números oficiales. Por ello, las preguntas obligadas son cuándo y cuánto tardará Venezuela en recuperarse.

Sin embargo, para los entendidos, esta no es una respuesta que se pueda dar a la ligera. Y es que el rescate de la economía criolla depende de muchos elementos que podrían mejorar rápida o lentamente la situación del país. O, incluso, empeorarla.

Factores como el financiamiento extranjero; el aumento de los precios del petróleo; la aplicación de “necesarias” reformas institucionales y un cambio completo y definitivo del actual modelo económico por otro que genere confianza en inversionistas nacionales y extranjeros, podrían dar un vuelco de 180° a la realidad del país, en al menos cinco años, concuerdan los especialistas.

De hecho, de llevarse a cabo todas estas medidas, Venezuela podría emprender en un mismo año el camino hacia un crecimiento sostenido, de acuerdo con el economista y diputado a la Asamblea Nacional por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) José Guerra.

Esto, a pesar de que para una restauración completa se necesita de mucho más tiempo, debido a que el país perdió al menos 30% de su producción en los últimos tres años.

“Entre 2014 y 2017 se perdió 30% de la producción nacional y recuperar eso va a tardar un tiempo. Pero, hay cómo hacerlo. Con un crecimiento de 7% anual durante cinco años, que se puede lograr, se recupera el terreno perdido y se tiene el camino abierto para mejores ingresos de manera importante”, afirma.

Las palabras de Guerra son respaldadas por el también economista y director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros. Alega que la nación tiene elementos para que en algunos sectores el proceso de recuperación sea rápido.

“Hay una capacidad ociosa en el sector industrial y factores que no están siendo utilizados, que con un cambio pudieran operar para que la economía empiece a funcionar”, subraya.

La causa de la crisis

Pero, es precisamente la ausencia de ese “cambio” lo que no ha permitido que el país tome un respiro, siendo esta la misma razón de la recesión económica venezolana.

“El año pasado fue un año muy difícil, cayó mucho la economía y la inflación fue elevada. Para este 2017, todo apunta a que será igual o peor, sin importar que el precio petrolero será un poco mejor. Porque el tema está en que como no se cambia el modelo económico nadie quiere invertir”, asevera Guerra.

La falta de incentivo para inyectar dinero en Venezuela no es casual. El economista y director de Capital Market Finance, Jesús Casique, alude al reciente informe de Doing Business para ilustrar esta afirmación.

“Para crear una unidad de negocios en el país se tienen que establecer 20 procedimiento y 230 días, mientras que en otros países de la región, como Colombia, solo hacen falta seis procesos y nueve días”.

A esto se le añade la poca confianza que generan los constantes ataques al sector privado por parte del Ejecutivo y la “poca transparencia” de un BCV que se rehusa a publicar las recientes cifras oficiales.

“En la medida en que se continúe atacando a las empresas particulares con el tema de la guerra económicay el decreto de Emergencia Económica y no se publiquen números oficiales no se llegará a nada”.

Crónica de una crisis anunciada

Todo parece indicar que la depresión económica en la que está sumergido el país era algo que se veía venir desde lejos. “La economía venezolana estaba condenada a llegar a esto”, recalca Oliveros.

Se basa en que el actual modelo financiero criollo no luce sostenible de otra manera que no sea apoyándose de los elevados precios del crudo.

“Si el mundo funcionara con los costos subiendo cada año, el Gobierno no hubiese llevado a la nación a esta crisis estructural. El problema es que ese es un sistema que no es sostenible porque si hay algo volátil en la economía es el petróleo”, subraya.

Asimismo, Casique destaca que el “Socialismo del siglo XXI” se pudo mantener gracias a los “boom petroleros” de los años 2004-2008 y 2011-2014, cuando el barril se cotizaba entre US$ 90 y 95.

Y es que los números hablan por sí mismos. 2013 fue el período en que Venezuela experimentó su último crecimiento económico de los últimos años con un Producto Interno Bruto (PIB) en 1,3%. Entonces, el crudo estaba valorado en 98,2 dólares. Mientras en 2014, cuando el petróleo bajó a 88,42 de los verdes, la economía criolla se contrajo en 3,9%.

La caída del PIB continuó en 2015 (-5,7%), hasta llegar al abismal descenso que se produjo en 2016 (-18%), según datos el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“Los primeros síntomas de los problemas de la economía venezolana empezaron a aflorar en 2009. Ese año, las cosas no estaban bien y como no se tomaron los correctivos necesarios, las distorsiones se fueron profundizando al punto de inflexión que se dio en 2012. Y a partir de 2013 la crisis ya aparece con fuerza por debilidades del modelo de gestión, que recibió la estocada final con la caída de los precios petroleros”, menciona Oliveros.

La Venezuela de hoy con una “economía de ayer”

Ahora, en pleno 2017, el país luce a varios años de distancias de otras naciones en materia económica. El director de Ecoanalítica sentencia que “llevamos aproximadamente 50 años perdidos”, debido a que el PIB criollo está al mismo nivel que en los años 60.

“Entonces, Venezuela era un ejemplo para el mundo por su tasa de crecimiento y por el desarrollo de sus instituciones, siendo incluso los líderes de Latinoamérica. Hoy estamos entre los peores de la región porque, mientras el resto de los países hicieron grandes reformas entre los años 80 y 90, el país se estancó”.

De hecho, añade que si se compara la economía venezolana con la de cualquier otro país petrolero, se puede ver que ninguno está tan mal como la nación caribeña, la cual es la única perteneciente a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) que tiene “un desempeño tan precario” a nivel financiero.

“Ningún otro a ha tenido una crisis de la magnitud de la venezolana, lo que demuestra a grandes rasgos que el problema no es el petróleo sino el modelo que se ha instaurado en Venezuela“.

Los tres dígitos de inflación que mantiene desde 2015 lucen como una prueba inequívoca de ello. El país sufre la embestida de una alza de precios valorada en 274,9%, recuerda Casique.

Ante todo ello, el director de Capital Market Finance concluye que “el que tiene trancada la economía es el propio Gobierno con este modelo arcaico y primitivo”.

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