Frustrados, indignados y desprotegidos. Así se sienten muchos integrantes de la colonia china que fueron blanco de la ola de saqueos a comercios en varias partes del país. Entrevistado por El Estímulo, un comerciante chino asegura con amargura que los venezolanos “son en el fondo xenófobos”.

“Con esto que está pasando, nos sentimos desesperados porque todo lo que hemos invertido acá en su país, ustedes mismos nos lo han quitado”, dice David, el dueño de un restaurante al tratar de explicar el comportamiento de quienes acabaron con los negocios de sus paisanos, en medio de la ola de violencia que sufrió Venezuela la semana pasada.

Denuncia que muchos comerciantes chinos están desamparados luego que 200 comercios fueron saqueados, según Fay Chen, presidente de la Federación de Asociaciones Chinas en Venezuela.

Las pérdidas son millonarias, coinciden gremios y dueños de empresas asiáticas al hacer sus primeros cálculos ante la ola de vandalismo, que obligó el lunes al gobierno chino a pedir a Venezuela auxilio para su colonia estimada oficialmente en 250.000 personas.

De los 450 arrasados en el estado Bolívar, el más afectado por la saña de los delincuentes, cien son propiedad de comerciantes chinos, estima Li Jinsehng del Centro de Servicios Comunidad China de Venezuela, quien narró el drama que están viviendo muchos de sus asociados.

“Están refugiados en un comando de la Guardia Nacional. No tienen ropa, los niños no tienen leche y les estamos enviando comida, cobijas, agua, mientras ellos se reubican, porque ellos vivían en el segundo piso de sus negocios”, dijo Li en declaraciones a periodistas ofrecidas el domingo en la ciudad de Valencia (centro).

Gina Hung, directora de Relaciones Interinstitucionales de la Federación de Asociaciones Chinas de Venezuela, aseguró que hay numerosos casos de chinos que desean enviar a sus niños de vuelta al país asiático, para que sean cuidados por familiares allá, mientras logran reconstruir sus negocios en este suelo.

David, quien prefiere cambiar su nombre ante posibles represalias, denuncia como un amigo y su esposa embarazada fueron agredidos cuando una turba irrumpió en el abasto que ambos tienen en La Fría, en el andino estado Táchira. La pareja –que no domina el idioma español- vio cómo se llevaron toda la mercancía del negocio, que había sido levantado con los ahorros de ambos ante la mirada impasible de los policías que merodeaban el lugar, acota.

Al hacer un conteo de las pérdidas que han tenido muchos de sus amigos asiáticos en Venezuela, David asevera que tanto odio responde a un sentimiento que esconden en el fondo muchos venezolanos:

“Actualmente han ocurrido cosas muy desagradables en Venezuela. Eso no nos quita la idea de que en el fondo del corazón los venezolanos son xenófobos, pero no todos. Admitimos que hay personas muy amables y muy cálidas en su país”, dice este comerciante nacido en el país hace 25 años pero criado bajo la cultura china de sus padres.

David asegura que ningún comerciante chino llegó a Venezuela en vano. Que todos llegaron para levantar empresas destinadas a ayudar a sus familiares que se encuentran en el gigante asiático. “Pero con todo esto, será difícil que muchos puedan recuperarse”, manifiesta.

El comerciante recuerda que sus paisanos se sienten desprotegidos por las autoridades.

“No nos sentimos protegidos. No sabemos en quién confiar, pues los policías cuando nos ven pasar nos paran como si fuésemos unos delincuentes y lo que quieren es dinero”, dice.

“La verdad es que nosotros no vinimos a este país a hacerle daño a nadie solo vinimos a trabajar. Dicen algunos venezolanos por ahí que nosotros los chinos vinimos a quitarle sus cosas y la verdad es que es un problema de cultura y de ganas de superarse”, concluye David.

Se estiman en 100.000 el número de comercios chinos en Venezuela.

EL ESTIMULO

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