La embarcación que naufragó en Curazao el pasado miércoles, 10 de enero, era solo una de las muchas que viajan hacia la isla caribeña con venezolanos deseosos por escapar de la crisis económica del país, quienes enfrentan los riesgos de la travesía en el mar y la ilegalidad en una nación extranjera para encontrar mejores oportunidades.

En este viaje, según testimonios de sobrevivientes, el piloto de la nave no supo abordar las fuertes olas en la bahía de Sint Joris (al norte de la isla) por lo que la embarcación se volteó con al menos 30 personas a bordo, quienes debieron luchar contra la corriente para poder salvarse. Como se ha visto, no todos lo lograron.

Hasta la fecha, el Gobierno de Curazao confirmó que del grupo de venezolanos que salió en horas de la noche del martes de San José de la Costa (Falcón), cinco se ahogaron. Cuatro de los cuerpos fueron encontrados en horas de la mañana del pasado miércoles en las costas de Koraal Tabak.

Este naufragio es el primero con un saldo fatal. Sin embargo, son muchas las embarcaciones que salen de muelles falconianos hacia Curazao, principalmente desde San José de la Costa. En 2016, las autoridades de la isla registraron 60 embarcaciones con “balseros” venezolanos, mientras que para el 2017 la cifra se quintuplicó. El año pasado, 300 embarcaciones fueron detectadas.

Se conoció que los venezolanos que viajan ilegalmente a Curazao en una embarcación, piloteada muchas veces por pescadores de Falcón, deben saltar del peñero que los traslada varios metros antes de alcanzar la costa, para llegar nadando a una playa, que generalmente no es muy amplia y donde los cuerpos de seguridad no patrullan con la misma frecuencia que en otros lugares de la Isla.

Como en la costa de Koraal Tabak no existe mucho espacio para que las embarcaciones se acerquen y puedan dejar a los pasajeros en tierra firme, es usada por contrabandistas y narcotraficantes para dejar sus mercancías provenientes de Venezuela. Mucha de esa mercancía es “humana”.

Medios de Curazao han reseñado que existe tráfico de venezolanas, quienes son destinadas a practicar la prostitución en la isla por redes que las “reclutan” en varias entidades del país, para llevarlas a la isla con la intención de explotarlas sexualmente.

Según un informe realizado por el Gobierno de Estados Unidos, el Estado venezolano no realiza los esfuerzos necesarios para que mujeres en situación de pobreza no terminen en las manos de mafias que se dedican a la prostitución en las islas del Caribe.

100 dólares por cabeza
Efecto Cocuyo conoció testimonios de familiares de algunas de las víctimas del naufragio. Entre ellos Jaires Leomar, quien prefirió invertir y arriesgarse en un viaje peligroso por mar, antes que ver sus ingresos diluidos por la hiperinflación, calculada por algunas firmas financieras en 2.700% durante 2017.

Quienes viajaron en la embarcación zozobrada invirtieron por persona 100 dólares, pensando que en la isla caribeña podrían recuperar esa cantidad consiguiendo un empleo rápido y, además, ganarían mucho más para enviar dinero a sus familiares.

Poco les importó que sus planes pudieran verse afectados luego de que el viernes, 5 de enero, el presidente Nicolás Maduro anunciara el cierre de las comunicaciones de Venezuela con Aruba, Curazao y Bonaire, para así frenar el contrabando de “material estratégico” hacia las islas.

Se conoció que la travesía fue planificada hace cuatro meses y que participarían 45 personas. Sin embargo, debido a la prohibición, parte de quienes se trasladarían desistió, reduciéndose el número a 30 pasajeros, de los cuales varios ya habían sido deportados por las autoridades de Curazao en meses previos. Cinco de los que lograron alcanzar la costa están retenidos por la policía de la Isla.

Los pescadores que ofrecen sus peñeros no se movilizan con una cantidad menor de 30 personas, por lo que quienes estaban en la embarcación decidieron adelantar el viaje, para evitar que más personas del grupo cambiaran de opinión al acercarse la fecha originalmente fijada.

Los supervivientes que no han sido arrestados se mantienen escondidos para evitar ser deportados, según informaciones de familiares que así lo han comunicado a Protección Civil de Falcón.

EFECTO COCUYO

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