Memo Morales acababa de cantar el pasodoble “Se necesitan dos” antes de que un infarto acabara definitivamente con su vida. “Qué la vaca vieja está” fueron las últimas palabras de El gitano maracucho (su famosa frase) dichas a sus hijas en plena presentación el pasado 1 de enero en la Hermandad Gallega de Caracas, cuenta Alicia Morales.

Allí murió, en medio de la celebración, en su perseverante oficio de ofrecer a la gente momentos de goce y alegría. Murió y “se fue como él quiso irse, cantando, alegrándole la vida a la gente y de forma rápida. Creo que es algo que siempre le voy a agradecer a Dios, que le dio una muerte como la que él quería”, expresó su hija Alicia Morales.

El famoso intérprete había trabajado desde temprano en el Círculo Militar de Caracas, cuenta Alicia Morales, quien lamenta, entre una sonrisa de amor y lágrimas de dolor, que lamentaba que la muerte hubiese venido tan rápidamente.

A sus 80 años de edad, Morales estaba activo, no padecía ninguna enfermedad y había cumplido al pie de la letra con todos sus compromisos artísticos del 2016. Seguiría cantando, seguiría su sempiterno camino de alegría. Detenerse parecía no ser una opción para este cantante, quien destacó por ser la voz principal de orquestas de la talla de la Billo’s Caracas Boys y la de Luis Alfonzo Larrain.

“Deja cuatro hijos, seis nietos y una vida plena. Nos entregó su vida por completo. Fue un papá hermoso, un esposo espectacular. No nos podemos quejar”, rememora Aliciacon un llanto mesurado.

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El Universal

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