La muerte este Día de Navidad del cantante y compositor británico George Michael es el último fallecimiento de una gran estrella de la música en 2016, un año trágico en el que dijeron adiós doce importantes músicos internacionales.

Por su especial trascedencia y el lugar de privilegio que ocupa en la música destaca la muerte de David Bowie. Apodado “el Duque Blanco” o “el Camaleón” por la infinidad de estilos musicales y apariencias que adoptó durante su carrera.

Bowie falleció en Nueva York el 10 de enero a los 69 años como consecuencia de un cáncer, dos días antes de publicar su testamento musical, Black Star.

El 21 de abril la noticia de la muerte de Prince por una sobredosis accidental de medicamentos conmocionó al mundo musical.

Artista polivalente, multiinstrumentista y autor del mítico álbum Purple rain, Prince tenía 57 años cuando fue encontrado muerto en su residencia de Minesota, en Estados Unidos.

La música estadounidense lloró también la muerte de Paul Kantner, cofundador del grupo psicodélico de los sesenta, Jefferson Airplain. Kantner tenía 74 años cuando falleció de un infarto el 28 de enero.

Diez días antes había fallecido con 67 años Glenn Frey, cofundador de los Eagles, una de las bandas estadounidenses de rock que más discos ha vendido en la historia.

Maurice White, fundador en 1969, del influyente grupo de música funk y disco, Earth, Wind and Fire, falleció el 5 de febrero a los 74 años de edad por las secuelas de la enfermedad de Parkinson que sufría.

Con 72 años el 11 de marzo murió Keith Emerson, y el 7 de diciembre con 69 falleció Greg Lake. Ambos fueron miembros del trío de música progresiva y rock sinfónico Emerson, Lame and Palmer. Greg Lake formó parte también de los míticos King Crimson.

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El Nacional

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