El poeta venezolano Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930) ha ganado este viernes el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más importante de los países de lengua española y portuguesa, un año después de que lo hiciera la poeta nicaragüense Claribel Alegría, fallecida en enero de 2018.

Cadenas, autor de una poesía que reivindica la sencillez y la humildad sin renunciar a tratar los grandes temas universales de la existencia humana, es uno de los poetas más importantes de la lírica latinoamericana de las últimas décadas, además de traductor, profesor universitario y ensayista, lo que le ha valido condecoraciones de todo tipo a lo largo de su fructífera carrera, entre las que se encuentran el Premio Federico García Lorca de Poesía en 2016, el Premio Nacional de Literatura de Venezuela en 1985, o el Premio de Literatura en Lenguas Romances de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2009, entre otros.

El Reina Sofía, auspiciado por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca, está dotado con 42.000 euros más la publicación de un poemario antológico del galardonado, editado por Ediciones Universidad de Salamanca, con el estudio y notas a cargo de un destacado profesor de literatura, además de unas jornadas académicas sobre el galardonado que se realizan en la Facultad de Filología de la misma universidad.

El premio, que recibe el poeta galardonado de las manos de la reina Sofía normalmente en el Palacio Real de Madrid, se entregará, en esta edición, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, con motivo de su VIII Centenario.

Cadenas debutó en 1946 con Cantos iniciales. El poeta militó en las juventudes comunistas y tuvo que exiliarse durante cuatro años en la isla de Trinidad en tiempos del dictador Marcos Pérez Jiménez por participar en 1952 en una huelga estudiantil que asaltó la universidad en el centro de Caracas. A su regreso comenzó a escribir sobre la experiencia del exilio y vieron la luz dos de sus libros más conocidos: Una isla (1958) y Cuadernos del destierro (1960).

Poco antes había fundado junto con otros escritores y artistas el grupo Tabla Redonda. Por entonces aún creía en el poder de la poesía para transformar la realidad. Poco después, en 1962, cambió radicalmente: “Me aparté de todo aquello porque me di cuenta de cómo eran en realidad los regímenes comunistas”. En aquella época escribió uno de sus poemas más destacados, “Derrota” (1963). Posteriormente publicó Falsas maniobras (1966); Intemperie(1977); Memorial (1977); Amante (1983 y 2002); Dichos (1992); Gestiones (1992); Antología (1958-1993) (1996 y 1999); Poemas selectos (2004, 2006, 2009); El taller de al lado (2005); Sobre abierto (2012); así como la edición de su obra completa, tanto en poesía como en prosa (2000 y 2007).

En 2016, el poeta presentó en Madrid su poemario En torno a Basho y otros asuntos, con un tercio de sus poemas dedicado a Mitsuo Basho, uno de los padres del haiku japonés. En una entrevista con El Cultural con motivo de aquel libro, Cadenas aseguró que escribir haikus es muy difícil para un occidental porque han de tener un tono espiritual muy concreto. De hecho, para el autor de Falsas maniobras (1966), filosofía y reflexión poética van de la mano y por eso se siente tan cerca de esa sencillez expresiva y esa instrospección tan propias del pensamiento oriental, lo que le ha llevado a indagar en el hinduismo advaita, el zen y el tao. Al mismo tiempo, la obra de los místicos occidentales ha sido también materia de interés para Cadenas, autor de Apuntes sobre San Juan de la Cruz y la mística, porque “los místicos se dan la mano por encima de sus religiones”.

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