Ninguna generación como la de los ‘millenials’ (entre 18 y 35 años) había concebido de una forma más liberal la vida en pareja y ninguna como esta había disfrutado de una sexualidad más desinhibida y sin compromiso. Pero entonces, ¿cómo se explica la aparente contradicción de que los jóvenes tengan ahora menos relaciones que sus padres y que sean más fieles que ellos?

Sí, aunque sorprenda, la realidad no es como la pintan ciertas ideas preconcebidas. Lo demuestran estudios científicos como el que ha llevado a cabo Jean Twenge, profesora de Psicología de la Universidad de San Diego en California, publicado en la prestigiosa revista ‘Archives of Sexual Behaviour’.

Analizando las millones de datos del General Social Survey (GSS), un centro de estudios que monitoriza las tendencias sociales en Estados Unidos, Twenge estima que durante la edad adulta, los ‘millenials’ tienen como media ocho parejas sexuales, mientras que la generación de sus padres tuvieron 11 en la misma franja de edad.

El Instituto de la Familia de Estados Unidos completa el cuadro con otra investigación, también basada en datos del GSS, que arroja una conclusión llamativa: el 17% de los adultos de entre 35 y 55 años, y el 20% de los mayores de 55 reconoce haber engañado alguna vez a su pareja. Sólo el 12% de los menores de 35 admite haber sido infiel.

“Durante los primeros años del milenio, las diferencias entre las edades fueron mínimas. A partir de 2004, los estadounidenses mayores de 55 años comenzaron a presentar tasas de sexo extraconyugal mayores que las observadas en los jóvenes adultos”, explica Nicholas Wolfinger, profesor de Estudios de Familia, quien ha dirigido este último estudio.

La tentación de internet

Los investigadores atribuyen estos cambios a razones culturales y de oportunidad. El sexopara los ‘millenials’ ya no es ese oscuro objeto de deseo que décadas atrás despertaba el morbo y la curiosidad. Ahora la intimidad es cotidiana, natural y, por tanto, invita menos al secreto y a la aventura.

Existe además un cambio de paradigma por el que los jóvenes no se sienten condicionados por el entorno social para comenzar o continuar con una relación, como podía ocurrir en generaciones anteriores. Los vínculos afectivos se viven con más libertad y se rompen con menos traumas, por lo que la infidelidad les resulta menos provocadora que a los parejas de larga duración, más aún ahora que la tecnología abre nuevas posibilidades para experimentar fuera del matrimonio a los padres e incluso a los abuelos de los ‘millenials’.

Maria Avgiyis, fundadora de la web de citas Agape Matchmaking, apunta en una entrevista al ‘New York Pos’t que internet ha introducido a los mayores en un universo donde saciar su curiosidad sexual: “Las personas que superan los 50 años se han encontrado de repente con una red de contactos más grande. Antes eso era inimaginable”.

EL MUNDO

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