Manuel Ángel Redondo no se fue a una isla desierta con pocas provisiones, como hacían los protagonistas de Robinson: la gran aventura. Tampoco se puso a vivir dentro de un camello en el desierto, como en Man vs Wild.

Su reto de supervivencia no implicaba salir de su hábitat natural, Caracas, pero era tan difícil como común para otros venezolanos. El locutor se propuso comer durante siete días alimentos que pudiera adquirir con 7.850 bolívares, el monto equivalente a una semana de sueldo mínimo integral vigente en julio (33.636 bolívares para el mes en el que se grabó el material).

“Me hubiese encantado estrenar este material en una fecha no tan pegada al nuevo aumento de salario mínimo”, cuenta el protagonista del documental Viviendo al mínimo que produjo junto con El Resort. “No queríamos hacer algo que diera risa, arrechera o tristeza. Solo quería saber si podía comer con ese monto”.

Yuca, sardinas, mangos y mamones era la materia prima que tenía que rendir de lunes a domingo. Cuando inició el reto, Redondo recibió muchas recetas a través de su cuenta en Snapchat: carne mechada hecha con tiras de concha de plátano, mantequilla de zanahoria, arepas de auyama, tajadas de mango. “Aprendí maneras ingeniosas de aprovechar la comida. La arepa de yuca resuelve, se quedó conmigo por siempre”.

El comunicador acepta que usualmente no lleva una dieta balanceada y que ser buen diente fue una ventaja para no negarse a improvisar con lo que encontraba. “Esta semana no pasé tanta hambre como pensaba. No eran platos nutritivos, pero sí comía porciones considerables para llenarme”.

Ingería lo mismo todos los días y ya a mitad de semana su cuerpo empezaba a reclamarle. “No perdí peso, pero me sentí mal porque no desayunaba o comía tarde. Aunque tienes hambre no puedes comer porque te da náuseas. El jueves veía un mango y no podía más”.

El conductor de 3 contra el mundo de La Mega asegura que resistió varias tentaciones, entre ellas las provocadas por sus compañeros de cabina, Michelle Dernersissian y Nacho Redondo, quienes asistían a las transmisiones del programa con pizza, chocolates y chucherías.

Redondo sorteó algunas complicaciones de producción. “La gente dentro de la cola se siente minimizada, a mí me ha pasado, entonces hay mucha tensión si llegas con una cámara. También nos robaron en Petare”.

Define como agridulce la reacción del público ante el documental de 29 minutos que está disponible en Youtube. “Todo el mundo me felicita porque el material les da tristeza. Es un piropo raro”.

EL NACIONAL

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