¿El artista nace o se hace? Responder a esa cuestión resulta tan complejo como averiguar si fue antes el huevo o la gallina. Sin necesidad de adentrarse en hondas discusiones, lo que sí está comprobado es que la creatividad también se puede educar.

De hecho, es bueno que la creatividad se ejercite. Independientemente de que se desee o no exponer en los museos más importantes del mundo, son muchos los estudios que demuestran que practicar actividades relacionadas con el arte tiene un efecto beneficioso en la salud de los individuos.

Por ello, aquí van algunos consejos para desarrollar todo tu potencial creativo. Que lo hagas por la Historia del Arte o por tu bienestar personal, eso ya es cosa tuya.

Aíslate.
Las actividades creativas son un buen medio para olvidar las preocupaciones cotidianas. Sin embargo, para poder llevarlas a cabo satisfactoriamente es necesario aislarse de las preocupaciones cotidianas. Para romper ese círculo vicioso deberás generar situaciones que permitan controlar esos estímulos externos. Según el perfil de cada persona, la solución podría ir desde buscar un lugar aislado en un monasterio a cambiar el entorno refugiándose en un café o, sencillamente, desconectar el móvil. Lo importante es conseguir momentos de tranquilidad. Lo demás viene rodado.

Busca la soledad.
Según los científicos, las personas tímidas y retraídas son menos creativas. Sin embargo, aquellas que, teniendo habilidades sociales, buscan la soledad, suelen ser personas con talento artístico. Si eres de los segundos, regálate algunos minutos de soledad para dejar volar tu imaginación. Si eres de los primeros, intenta superar esa timidez. Conocerás personas interesantes y luego podrás aislarte de ellas para crear grandes obras de arte. O pequeñas, pero arte al fin y al cabo.

Quien mueve las manos mueve la cabeza.
La creatividad puede canalizarse a través de mil y una disciplinas. Puedes reflexionar hasta escribir La crítica de la razón pura, puedes hacer tapices de punto de cruz o puedes esculpir la familia completa del David de Miguel Ángel. Si bien son todas loables, aquellas que combinan reflexión y habilidad manual resultan más beneficiosas desde el punto de vista de la salud. Tanto es así que son una buena terapia para superar periodos depresivos. Demi Moore, por ejemplo, superaba lo de la muerte de su pareja haciendo arcilla. Vale que era una película pero, si te decantas por escribir La crítica de la razón pura, hazlo en letra redondilla para ejercitar cabeza y manos.

Sé ordenado… o no.
En esto hay teorías para todos los gustos. Algunos estudios afirman que los entornos ordenados favorecen la creatividad. Otros defienden que las personas con perfiles creativos se mueven como pez en el agua en lugares caóticos. Ante la disyuntiva, lo mejor es que te dejes de imposturas y hagas lo que mejor se adapte a tu personalidad. ¿Que Pollock era un poco guarrete en el taller? Pues mejor para él. Si tú prefieres crear en un entorno tan aséptico como un quirófano, adelante.

Divaga.
Pensar, soñar despierto, divagar no son formas de perder el tiempo. Son, sencillamente, métodos para mantener tu mente activa. Por eso, aunque la gente te diga que estás en las nubes, tú ni caso. Eso sí, si canalizas todo ese pensamiento en una tarea creativa, te será más fácil demostrarles que están equivocados.

Copia.
Copia, imita, fíjate en cómo lo hacen aquellos artistas o creativos que admiras. De este modo conocerás las técnicas que utilizan, las soluciones que dan a determinados problemas y, a partir de ahí, podrás recorrer tu propio camino.

Sé una persona curiosa.
Aprovecha los recursos culturales a tu alcance en tu entorno, tu familia o tu comunidad. No hace falta vivir en París o en Nueva York para disfrutar de exposiciones, espectáculos o conocer las últimas novedades literarias. En casi todas las ciudades se celebran conferencias, exposiciones más o menos ambiciosas, hay tertulias y también hay bibliotecas. Ah, y por si no te has enterado, desde hace unos años existe internet, que te pone el mundo al alcance de un clic.

Pasa del qué dirán.
Desarrolla tu creatividad según tus gustos y tus capacidades. Ten en cuenta aquellas críticas que consideres valiosas o ponderadas y pasa olímpicamente de aquellas que solo buscan el ataque personal. ¿Que lo que tú haces lo haría un niño de tres años? Pues que te lo presenten y conviértete en su marchante. Así tendrás más tiempo y dinero para dedicarte a hacer lo que a ti te gusta.

YOROKOBU

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