Barack y Michelle Obama iniciaron el pasado día 20 de enero, una vez se produjo el relevo en la presidencia, unas vacaciones. Primero estuvieron en la casa que el exembajador de EE UU en España James Costos tiene en Palm Springs, California, con sus hijas Malia, de 18 años, y Sasha, de 15 años, para dirigirse luego ya solos las islas Vírgenes Británicas. La pareja ha pasado 10 días en la isla privada perteneciente al multimillonario británico Richard Branson, fundador de Virgin Group, donde el expresidente disfrutó de algo que no había hecho en ocho años: deportes acuáticos.

Ha sido el propio Branson quien ha contado cómo han sido estos días con los Obama en un post publicado en la web de Virgin. El empresario ha contado que invitó a la pareja a la isla para disfrutar de una “desconexión completa”.

“Una de las primeras historias que Barack me contó cuando él y Michelle llegaron a la isla de Moskito fue cómo, justo antes de convertirse en presidente, había estado navegando en una peligrosa escapada en Hawái”, escribió Branson. “El nuevo jefe de su equipo de seguridad se volvió hacia él y dijo: ‘esta será la última vez que practiques surf durante ocho años'”.

Así, que Obama, de 55 años, con Branson como anfitrión, se ha desquitado de estos años lejos de este tipo deportes. Hizo kitesurf, que consiste en el uso de una cometa de tracción que se sujeta al cuerpo mediante un arnés permitiendo deslizarse sobre el agua mediante una tabla. “Estuvimos de acuerdo en tener una batalla final para ver quién podría permanecer más tiempo”, señaló Branson.

Branson publicó un vídeo del desafío en YouTube, con las imágenes mostrando a los dos hombres ejercitándose. Parece que Obama fue el vencedor.

Los Obama han disfrutado, además, de la lujosa residencia de Branson, conocida como Necker Island, una finca para un máximo de 30 invitados.
EL PAÍS

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