La práctica de Mindfulness o Atención Plena nos enseña a estar atentos y conscientes en el momento presente sin juzgarlo. Nos permite observar el libre fluir de nuestros pensamientos y emociones sin aferrarnos a ellos.

La mayor parte de las alteraciones emocionales o problemas psicológicos surgen como consecuencia de un apego insano hacia nuestras emociones. No queremos sentir aquello que estamos sintiendo y luchamos contra ello para que desaparezca. Nos cuesta comprender que cuanto más luchemos contra algo natural, como es el libre fluir de las emociones, más conseguiremos que éstas se enquisten incrementando nuestro sufrimiento.

Paradójicamente, cuanto más luchamos por dejar de sufrir más sufrimos. Cuanto más tratamos de silenciar el síntoma, más alto nos habla. No se trata de luchar contra el síntoma sino de aprender a relacionarnos con él de una manera más sana y adaptativa con el fin de aceptarlo.

Las técnicas de Mindfulness nos enseñan a aceptar la realidad sin juzgarla. Esta aceptación parte de observar la realidad, tanto externa como interna, desde la posición del observador que permite que todo suceda. Y esto incluye observar nuestras emociones sin juzgarlas, dejándolas estar.

Mindfulness y un bebé

Tengo un sobrino de casi 1 año de edad. Hace poco estábamos teniendo una comida familiar y pude observar cómo las emociones fluían libremente en mi sobrino. Pude observar cómo en un mismo minuto mi sobrino podía pasar de la risa al llanto dependiendo de aquello que estuviera aconteciendo en el momento presente.

Si le quitabas algo peligroso que tuviera en la mano, enseguida se ponía triste y lloraba. Si a continuación ponías a su alcance su juguete preferido, rápidamente desaparecía la tristeza y volvía la alegría.

Me quedé maravillado ante el espectáculo de ver cómo las emociones nacían, llegaban a un punto álgido y rápidamente desaparecían para dejar espacio a la siguiente emoción. Un bebé está completamente anclado al momento presente, no se aferra a a sus pensamientos ni a sus emociones. Y gracias a ello sus emociones fluyen de manera natural sin encontrar ninguna resistencia a su paso.

Aceptación y Atención

En el Mindfulness no sólo es importante la Aceptación sino también la Atención. Muchas personas en occidente tenemos la creencia erronea de que el objetivo de la meditación es calmar la mente y aliviar un estado de tensión, estrés o ansiedad. Si nos acercamos a la práctica meditativa con este objetivo en mente, el alivio será momentaneo pero no duradero.

El objetivo de la meditación o Mindfulness es entrenar la atención. Mediante este entrenamiento lograremos realizar una transferencia desde la práctica formal hasta nuestro día a día. En ocasiones, durante la práctica, podremos sentir un estado de relajación y bienestar,  si esto ocurre podemos disfrutarlo pero no debe ser el objetivo principal que estamos buscando. De ser así, podemos encontrarnos con la desagradable sorpresa de comenzar a meditar con el fin de relajarnos y que esto nunca suceda.

La atención nos permite ser conscientes de nuestros propios pensamientos tan pronto como aparezcan. El ser conscientes nos permite tomar distancia de nuestros pensamientos y no relacionarnos con ellos.

PSICOCODE

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